
Tres hechos ocurridos en pocos días han generado un comprensible estupor. En un sector céntrico del Distrito Nacional, un joven es perseguido y apuñalado repetidamente por un extraño. En una polvorienta calle de la provincia Hermanas Mirabal, las cámaras captan el paso de un hombre perseguido por dos desconocidos. Se escuchan más de siete disparos y, tras un breve silencio, una nueva ronda de disparos remata con él. La comunidad exige que se investigue un posible caso de sicarios. En Santo Domingo Este, una pareja es atacada en su propia residencia y la mujer termina muerta.


