Santo Domingo.-El Gobierno ha comenzado a cerrar distintos espacios que durante años fueron señalados por los comerciantes dominicanos como posibles focos de competencia desigual ante la acelerada expansión de los establecimientos de capital chino.
Lo que inicialmente eran quejas de organizaciones comerciales sobre la subvaluación de las mercancías, la evasión fiscal, las ventas predominantemente al contado, las violaciones laborales y las dificultades para competir en igualdad de condiciones, han dado lugar a intervenciones de diferentes instituciones estatales.
El dato más reciente lo proporciona la Dirección General de Aduanas (DGA), que anunció que durante el primer semestre de este año recuperó RD$1,652 millones en impuestos no declarados correspondientes a 389 importadores asiáticos, a través de controles de riesgo, perfiles y análisis de operaciones realizadas en puertos y aeropuertos.
La cifra equivale a un promedio de más de RD$4.2 millones por importador auditado, aunque esto no significa que todos los casos tengan el mismo tamaño ni que las diferencias tributarias se distribuyan uniformemente entre empresas.
La Aduana informó que amplió las inspecciones fuera de la zona aduanera primaria e inició intervenciones y verificaciones directamente en establecimientos comerciales de Santo Domingo y Santiago.
Los técnicos examinan los registros contables, la documentación comercial y otra información de la empresa para compararla con sus declaraciones y registros aduaneros.
La estrategia permite seguir el recorrido de una mercancía incluso después de haber sido despachada por la Aduana y posteriormente determinar si existen diferencias entre lo declarado al momento de la importación y las operaciones realizadas por las empresas.
Un problema creciente
La acción de la Aduana se da mientras aumenta la preocupación de las organizaciones empresariales por la rápida transformación del mapa comercial dominicano.
EL DÍA documentó recientemente cómo establecimientos operados por ciudadanos chinos han ganado una presencia considerable en importantes arterias comerciales de Santo Domingo, Santiago, San Francisco de Macorís y Moca.
Iván García, presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes (FDC), puso como ejemplo las calles Duarte y Mella.
Según explicó, una asociación que alguna vez agrupó a 91 establecimientos tradicionales actualmente conserva sólo siete de esos negocios.
En Santiago, García aseguró que alrededor del 95% de los establecimientos dedicados a repuestos en las calles Del Sol y 30 de Marzo están actualmente en manos de comerciantes chinos.
Son declaraciones del dirigente comercial, no estadísticas oficiales, pero reflejan la magnitud con la que el comercio organizado percibe el fenómeno.
Sanciones
En agosto de 2025, la Aduana había sancionado a cinco establecimientos de origen chino ubicados en La Romana y Santo Domingo Este tras detectar subvaluación de mercancías e inconsistencias en sus declaraciones.
También realizó otras intervenciones para verificar inventarios, declaraciones y legalidad de las importaciones.
La Dirección General de Impuestos Internos (DGII) también mantiene inspecciones sobre el comercio de capitales chinos, aunque las autoridades han insistido en que los controles fiscales no están dirigidos contra una nacionalidad específica, sino contra los contribuyentes que incumplen las disposiciones tributarias.
Más recientemente, el director de la DGII, Pedro Urrutia, informó que dentro de estas inspecciones también se examinan posibles operaciones vinculadas al lavado de dinero. Este mes más de 30.000 mercancías ilícitas habían sido incautadas en comercios chinos durante diferentes intervenciones realizadas por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), a través del Organismo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Bienes (CECCOM).
Entre los productos encontrados se encontraban bebidas alcohólicas premium, estimulantes sexuales, medicamentos, cigarrillos y otras mercancías que carecían de los permisos correspondientes.
Condiciones de trabajo
En junio de 2025, una inspección del Ministerio de Trabajo realizada en 13 locales de la avenida Duarte detectó 330 violaciones relacionadas con las condiciones laborales, la salud, la seguridad y los horarios de trabajo. Posteriormente, los establecimientos fueron objeto de cierres temporales por incumplimiento de las disposiciones laborales.
Este aspecto forma parte de los reclamos del comercio organizado, que sostiene que las condiciones de competencia también se alteran cuando una empresa cumple con salarios, seguridad social y otras obligaciones laborales mientras otra logra reducir sus costos al incumplirlas.
Estrategia
— Recopilación
El director de Aduanas, Nelson Arroyo, sostiene que la estrategia actualmente vigente busca precisamente proteger los ingresos, fortalecer el comercio formal y garantizar condiciones de competencia leal.
Se intervinieron construcciones
Cierre. Otro frente corresponde a los edificios. El Ministerio de Vivienda y Edificación (MIVED) intervino establecimientos de capitales chinos por irregularidades relacionadas con permisos, certificaciones y condiciones de seguridad. Algunos permanecieron cerrados durante meses mientras intentaban regularizar su situación.
Representantes del propio sector comercial chino expresaron entonces su voluntad de adaptarse a las normas y rechazaron que las irregularidades detectadas en determinados establecimientos sirvieran para desprestigiar a todo el tejido empresarial.


