La Constitución dominicana y la Ley Electoral establecen el derecho al voto de los dominicanos elegibles, ya sea que residan en territorio dominicano o fuera del país. Por lo tanto, el Junta Central Electoral (JCE) organiza elecciones en el extranjero.
Los inmigrantes dominicanos hacen un inmenso aporte económico a la República Dominicana, y es una de las principales justificaciones para que el país se haya embarcado en el establecimiento de colegios electorales en diferentes partes del mundo donde residen los dominicanos.
Así, el voto en el exterior ha tenido buenas intenciones. Sin embargo, aparentemente no se dieron cuenta de las complejidades de organizar elecciones para una población migrante numerosa y dispersa en diferentes países, aunque la mayoría se concentra en la costa este de Estados Unidos.
De 2016 a 2024, el padrón electoral procedentes del extranjero aumentaron significativamente. Es decir, cada vez hay más electores empadronados en el extranjero y, por tanto, su peso en el padrón total ha aumentado hasta el 10,6%.
El aumento de las inscripciones, sin embargo, no se ha traducido en una mayor votación de los dominicanos en el exterior. El porcentaje de abstención ha aumentado considerablemente.
En las elecciones de 2016 la abstención en el extranjero fue del 51%, en 2024 alcanzó el 81%.
El estudio sobre abstención electoral publicado recientemente por la JCE, junto con el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) y el Centro de Asesoría y Promoción Electoral (Capel), destaca el problema de la alta abstención en el exterior y propone, como una de las medidas para reducirla, acercar las urnas a los electores.
La propuesta a primera vista tiene sentido, salvo que acercar las urnas significa instalar más centros de votación en el exterior y más gastos para el Gobierno. Todo esto sin tener garantías de que los electores vayan a votar porque tienen un centro de votación más cercano.
Los inmigrantes dominicanos Tienen un fuerte vínculo con República Dominicana: con su familia, amigos, política, entretenimiento, deportes. Pero es una relación mediada por la nostalgia, no por el impulso de sobrevivir o por las expectativas de resolver los problemas cotidianos.
Su vida laboral, económica y familiar se desarrolla en el lugar al que emigraron, aunque tampoco se sienten plenamente integrados allí. Prevalece en ellos la desilusión por todo lo que no funciona en República Dominicana y la falta de confianza en que los políticos dominicanos resolverán los problemas. Por eso es menos probable que voten.
La legitimidad electiva de un gobierno dominicano no debería estar vinculada a si los dominicanos en el exterior votan en masa o no.
Tu vínculo con el país Es emocional y económico.: Hablan y visitan, envían remesas a sus familiares y compran casas para, quizás, algún día regresar. Y quizás no sea una coincidencia. La gran mayoría de los migrantes en el mundo no regresan definitivamente a su país de origen.
La República Dominicana no puede seguir destinando inmensos recursos para convencer a los dominicanos en el exterior a votar; una tarea con una probabilidad muy alta de fracaso por los motivos indicados. No gastes más en eso. Hay que redoblar esfuerzos en territorio dominicano.


