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domingo, septiembre 13, 2026
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Otra vez sube el petróleo

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«Hay una gran diferencia entre la perspectiva de un analista y la de un estadista. El analista puede elegir el problema que desea estudiar, mientras que los problemas se imponen al estadista. El analista puede dedicar todo el tiempo que considere necesario para llegar a una conclusión clara; para el estadista, el desafío abrumador es la presión del tiempo. El analista no corre riesgos; si sus conclusiones son erróneas, puede escribir otro tratado. Al estadista sólo se le permite una conjetura; sus errores son irreparables. El analista dispone de todos los los hechos; será juzgado por su potencia intelectual; el estadista deberá actuar en base a valoraciones que no pueden ser demostradas en el momento en que las hace; será juzgado por la historia según la sabiduría con la que ha afrontado el cambio inevitable y, sobre todo, por lo bien que ha conservado la paz. Henry Kissinger

Así lo reflexionó el Secretario de Estado de Estados Unidos durante la administración Nixon, en su tratado sobre diplomacia. Marcando una clara y sabia diferencia que hay que tener presente entre quienes detentan el poder y quienes analizamos las acciones de quienes detentan el poder.

La nueva escalada de precios del petróleo Es uno más de los complejos desafíos externos que ha tenido que enfrentar el presidente Abinader desde que asumió el poder en 2020.

Hoy el petróleo está por encima de los cien dólares. Esto se refleja tanto en el Intermedio del oeste de Texas como Brent. Esto, evidentemente, tiene un impacto catastrófico para los países importadores de petróleo como la República Dominicana.

Por cada dólar que sube el precio del petróleo, debemos sumar a la factura petrolera entre 60 y 70 millones de dólaresSi hacemos este cálculo en base a los cerca de 70 millones de barriles anuales que importa nuestra economía, entenderemos la magnitud de la crisis.

El gobierno invirtió más de 30 mil millones de pesos desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, hasta la fecha, y aunque había presentado un plan anticrisis, la realidad es que para buscar esos recursos hay que desnudar a un santo para buscar otro. Sólo para esta semana, Industria y Comercio anunciaron que deberán encontrar más de mil 200 millones de pesos para mantener congelados los precios de los combustibles.

Al gobierno le corresponde ejercer la política con pedagogía y explicarle al país con peras y manzanas, con insistencia, el diagnóstico y la solución. Por mucho ruido, ruido y brujería de quienes están rezando a los ayatolás para que el precio del barril de petróleo siga por las nubes y que el cadáver de la economía vuelva al poder, nunca se puede perder de vista que hay que priorizar la razón.

La estabilidad macroeconómica, abrir gradualmente la precio del combustible y mantener los niveles de inversión pública para sostener el crecimiento económico como había anunciado el presidente dominicano que sin duda las turbulencias que ha tenido que afrontar manteniendo la paz y una marcha positiva de los indicadores macroeconómicos lo han graduado como estadista.

La fórmula debe ser esa; además de explicar incansablemente el diagnóstico y la solución, sin olvidar, por supuesto, el impacto inflacionario en el alto costo de vida. Eso concluye desde su humilde perspectiva este analista.

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