La tarea central de Banco Central es preservar la estabilidad de precios. Para cumplirlo, hay que vigilar el crecimiento económico, el crédito, el empleo y el dólar. Esa prioridad define tus decisiones y lo que te exigimos.
Primero debemos separar dos conceptos: inflación y nivel de precios.
Imagínate un coche. La inflación parece velocidad. El nivel de precios, la distancia recorrida. El frenado no hace que el vehículo retroceda.
A cesta ¿Cuánto costó? 100 pesos sube a 110 y, un año después, a 115. Sigue encareciendo, aunque su incremento porcentual es menor. La inflación ha bajado. No los precios.
El consumidor siente los aumentos acumulados. El Banco Central mide cuánto varían los precios. La diferencia ayuda a comprender por qué una inflación más baja no restablece el poder adquisitivo perdido.
La estabilidad de precios no significa precios congelados. El Banco Central de la República Dominicana tiene como objetivo inflación del 4,0%, con un margen de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.
¿Cómo lo haces? No fija el precio del pollo, del arroz ni de los alquileres. Actúa sobre la cantidad y el costo del dinero, a través de la tasa de política monetaria y la gestión de la liquidez.
Cuando el gasto crece más que la oferta de bienes y servicios, surgen presiones inflacionarias. El Banco Central puede retirar liquidez o subir los tipos. El crédito se encarece. El consumo y la inversión son moderados. Puede hacer lo contrario cuando la inflación estimula la economía.
Ahí radica el dilema, y August lo ilustra bien.
El BCRD mantuvo su tasa de política monetaria en 5,25% anual. La inflación subyacente de julio se situó en el 4,96%, apenas cuatro centésimas de punto porcentual por debajo del tope del rango. Este indicador ayuda a observar presiones de precios menos volátiles.
Pero el objetivo corresponde a la inflación general. Esta se situó en el 5,47% en julio, por encima del límite superior, aunque por debajo de junio. La moderación es favorable.
También cabe señalar el incumplimiento del rango.
Mantener el tipo no demuestra, por sí solo, una contradicción. Las decisiones monetarias tardan en surtir efecto y deben tener en cuenta la evolución esperada de los precios.
Si las presiones son temporales, puede que haya margen para esperar. Si persisten, respaldar el crédito puede dificultar el regreso a la meta. Ése es el riesgo que el Banco Central debe explicar.
Por tanto, la explicación oficial debe mostrar no sólo dónde está la inflación, sino qué justifica confiar en que seguirá cayendo.
Estimular el crecimiento es legítimo. Preservar la estabilidad de precios es su prioridad. Cuando ambos objetivos chocan, la pregunta no es cuál prefieres. La pregunta es por qué existe, sobre todo, un Banco Central.


