La densidad del caudaloso río San Marcos ha comenzado a disminuir drásticamente, situación que preocupa a defensores ambientales y a esta población porque muchas familias disfrutaban de un baño en las épocas de calor, especialmente en la poza de Anón, que ya no existe. Pocos bañistas lograron tocar su fondo.
Este río nace en la densa montaña de la zona del Gallo del tramo El Cupey, en su recorrido pasa cerca del cerro Isabel de Torres hasta desembocar en el Océano Atlántico entre los barrios Nuevo Renacer y El Javillar.
Debido al desmonte de árboles en la ribera del río, la extracción a gran escala de grava, arena, piedras, entre otros materiales de construcción, en algunos tramos las familias cruzan sin problemas, «sin siquiera mojarse los zapatos ni los pies».
El gerente ambiental Carlos Trinidad solicitó aplicar el mismo procedimiento que en el arroyo Gurabo, en Santiago y canalizarlo.
El comunicador también consideró que este importante recurso natural está languideciendo y experimenta desde hace un tiempo un progresivo deterioro ambiental.
Trinidad destacó que a lo largo de su recorrido el río se ve afectado por descargas de aguas residuales, acumulación de desechos e incluso otras prácticas nocivas que impactan su cauce y sus riberas, lo que genera preocupación por sus afectaciones ambientales en los barrios que rodean este histórico afluente de Puerto Plata.
El representante de las juntas de vecinos de la comunidad de San Marcos, Juan Antonio Martínez, dijo a los periodistas que “debemos diseñar un plan de acción lo antes posible para frenar la contaminación que afecta a nuestro río, de manera que recuperemos sus áreas afectadas para garantizar la preservación de este afluente”.


