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sábado, agosto 15, 2026
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¡La lechuza de Minerva!

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El “El Búho de Minerva”, del filósofo alemán Federico Hegel, es la metáfora que explica cómo la comprensión de una situación surge cuando ésta es madura. Así como el búho alza el vuelo al anochecer, la interpretación histórica y política de un proceso se alcanza cuando el tiempo permite evaluar resultados, impactos y consecuencias.

Con apenas seis años de fundada, la PRM Fue la estructura que destronó al poder. PLD. La entonces organización robusta y con sentido colegiado que acabó cooptando al Estado a su imagen y semejanza.

Muchos políticos no aprecian la importancia de este proceso. Sin embargo, una figura parece haber entendido claramente la naturaleza del cambio impulsado por Luis Abinader: Raquel Peña. Discreto, disciplinado y orientado a resultados. Construyó una imagen pública basada menos en la confrontación, los discursos y las posturas; más en eficiencia, cercanía social y estabilidad institucional.

Parece que su candidatura virtual se construye sobre una idea fuerte: ni retroceder ni desviar el cambio; sino profundizarlo. En comparación con el pasado, representa una mayor continuidad del modelo actual. Respecto a los competidores internos, garantiza la dirección actual sin proyectos personales. De cara a los ciudadanos ofrece una visión cercana, basada en principios éticos.

El PLD, tras lograr cinco mandatos, se destruyó generando derivaciones partidistas con pocas virtudes autocríticas. Administró el presupuesto público sin limitaciones. Con esa herramienta bajo control, creó el capital original que generó fortunas corruptas o auténticas en más de 200 líderes políticos.

No hubo reforma, impuestos, nombramiento de jueces. Tribunales Superiores, Junta Electoral, Cámara de Cuentaspresidentes del Senado y Diputados, y más, que el Comité Político no designó en el despacho presidencial de la calle Doctor Piñeiro 158.

En contraste, el gobierno de Abinader construyó un esquema autorrenovable y menos centralizado, con transparencia ascendente y una distribución territorial más equilibrada de la inversión. En este contexto, Raquel Peña ha jugado un papel relevante, especialmente en la articulación económica y social del Cibao y el sur, regiones consolidadas como nuevos motores económicos del país.

Raquel Peña evitó caer en los excesos de «hiperpolitización». A diferencia de otros liderazgos, no construyó su perfil sobre el conflicto permanente, ni con discursos radicales o tautológicos. Su narrativa pública se sustenta en resultados concretos, prudencia institucional y capacidad de diálogo.

La historia, como advirtió Hegel, siempre juzga al final de la tarde. Y quizás sea precisamente ahora cuando se comienza a definir quiénes garantizarán la continuidad, ajuste y profundidad del actual proceso político dominicano.

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