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sábado, septiembre 26, 2026
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El negocio de entrenarse con robots toma forma en China

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Beijing (China) – Mientras los robots deportivos llaman la atención al competir con las personas, varias empresas chinas buscan clientes para máquinas que ayuden a los jugadores a entrenar. Sus dispositivos lanzan pelotas de tenis y de ping-pong, intentan mantener una jugada o pasan pelotas de baloncesto a quienes practican sin pareja.

Las campañas para estos productos han recaudado millones en financiación colectiva y algunos ya se utilizan en pistas, aunque aún no se ha demostrado hasta qué punto pueden actuar como «entrenadores de IA».

De rival a socio

Zhang Haibo, fundador de la empresa PongBot de Shanghai, trabajó hace años en un robot de tenis de mesa diseñado para enfrentarse a jugadores.

Cada unidad cuesta más de 200.000 yuanes (unos 28.000 dólares), según afirmó en una entrevista con el medio tecnológico 36Kr. Al iniciar su propio proyecto, decidió dirigirse a aficionados que quisieran practicar. «Lo que los usuarios realmente necesitan no es un rival robótico», explicó.

La empresa fabrica máquinas que lanzan pelotas y ajustan los ejercicios en función de la posición del jugador.

OneRobotics, otra empresa china, propone con Acemate un dispositivo móvil diseñado para coger la pelota y devolverla.

Su competidor AceiiLab ha elegido otra solución. Su cofundador Chao Guang explicó que la máquina simula el ritmo de la jugada lanzando pelotas desde diferentes posiciones, porque recoger cada una puede encarecer el equipamiento y alterar la cadencia del ejercicio.

La apuesta empieza a salir por los deportes de raqueta. Lumistar, marca vinculada a una empresa de Shanghai que también opera a través de una empresa estadounidense, promociona CARRY, un robot de baloncesto que, según el fabricante, utiliza cámaras para seguir al jugador y enviarle pases cuando este hace un gesto.

Millones para máquinas aún jóvenes

Se ve interés comercial en Kickstarter. La campaña de Aura, el nuevo dispositivo de PongBot para tenis, pádel y pickleball, cerró en julio con más de 4 millones de dólares a cambio aportados por 4.836 patrocinadores.

Acemate recaudó 2,4 millones de dólares de 1.551 participantes, mientras que Aceii One ganó 820.000 dólares de 679. Las cantidades registradas por la plataforma no equivalen a ingresos definitivos ni indican cuántos robots se han entregado.

También hay inversión. PongBot anunció tres rondas de financiación por un total cercano a los 200 millones de yuanes (unos 30 millones de dólares), según medios especializados.

Por su parte, OneRobotics afirma en un informe presentado a la Bolsa de Hong Kong que Acemate ya ha contribuido a sus ingresos y que sus dispositivos se han instalado en centros deportivos de varias ciudades chinas.

La empresa no desglosa cuánto factura Acemate. Los 68,4 millones de yuanes (unos 10,2 millones de dólares) que atribuye a nuevas líneas de productos corresponden conjuntamente al robot deportivo, un humanoide doméstico y un robot de compañía. Por tanto, esa cifra no nos permite medir el negocio deportivo de OneRobotics.

La promesa del entrenador

No es lo mismo lanzar pelotas que enseñar a jugar. En una presentación de acciones, OneRobotics describe las cámaras de Acemate y su capacidad para rastrear la trayectoria de la pelota y decidir cómo devolverla.

En cambio, presenta como servicio de futuro recomendaciones personalizadas basadas en el análisis de los movimientos del jugador, que prevé ofrecer mediante suscripción.

Un entrenador de un club de tenis de mesa de Shanghái explicó al portal económico Yicai que allí cobraban unos 80 yuanes (unos 12 dólares) la hora por utilizar una máquina, frente a unos 150 yuanes (22,3 dólares) por practicar con una persona.

Para los principiantes, sin embargo, recomendó acudir a un entrenador humano por su capacidad para adaptar las instrucciones a cada alumno. Estos son los precios y la experiencia de ese club, no una tarifa general de la industria.

Las campañas y los primeros despliegues demuestran que hay interés por estos dispositivos. El siguiente paso para las empresas será entregar máquinas confiables a más compradores y demostrar que los datos que recopilan ayudan a entrenar lo suficiente para que los jugadores y los centros sigan pagando por ellas.

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