PEKÍN. – China logró recuperar este miércoles por primera vez en tierra la primera etapa de un cohete, tras el exitoso aterrizaje del Zhuque-3 Y2 en el lugar señalado, y apenas un mes después de que el país asiático lograra su primera recuperación sobre una plataforma marítima.
EFE desde la Zona de Pruebas e Innovación Aeroespacial Comercial de Dongfeng, en el desierto de Gobi (noroeste), voló con normalidad durante todo el trayecto y la primera etapa aterrizó en el espacio reservado dentro de la zona de recuperación, informaron medios estatales.
La segunda etapa colocó el satélite Honghu 03 en su órbita prevista, lo que convirtió la misión de prueba en “un completo éxito”.
Según la agencia estatal Xinhua, esta es la primera vez que China recupera la primera etapa de un vehículo de lanzamiento reutilizable mediante patas de aterrizaje, un nuevo paso en los planes chinos para desarrollar esta tecnología, considerada clave para reducir costes, aumentar la frecuencia de los lanzamientos y apoyar futuras constelaciones de satélites.
«En circunstancias normales, el coste del oxígeno líquido y del combustible metano representa entre el 1% y el 3% del coste del lanzamiento, y el de la primera etapa del cohete, en torno al 70% del total. Cuantas más veces se pueda reutilizar el cohete, menor será el coste de lanzamiento”, dijo Landspace, desarrollador de Zhuque-3.
La compañía ahora planearía acelerar la reutilización del cuerpo del barco para avanzar hacia un sistema cerrado de «lanzamiento-recuperación-prueba-reutilización» que permita operaciones comerciales de alta frecuencia y bajo costo.
El sector aeroespacial chino, tanto estatal como comercial, ha intensificado en los últimos años las pruebas de reutilización de lanzadores, un proceso marcado por varias pruebas incompletas hasta que el pasado mes de julio China logró recuperar la primera etapa de un cohete Gran Marcha-10B tras un retorno vertical sobre una plataforma marítima.
Las recuperaciones se producen en plena expansión del programa espacial del gigante asiático, con más lanzamientos, nuevas familias de cohetes y una mayor competencia entre empresas privadas y programas estatales, en paralelo a proyectos como la estación Tiangong, el programa lunar Chang’e o los preparativos de un alunizaje tripulado antes de 2030.


