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domingo, agosto 16, 2026
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Anthropic, OpenAI y SpaceX preparan su salto a bolsa en plena fiebre del mercado por la IA

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Nueva York.- La batalla entre las grandes empresas de inteligencia artificial (IA) entra en una nueva fase: además de competir por modelos, clientes y talento, firmas como Anthropic, OpenAI o incluso SpaceX se preparan para competir por el favor de Wall Street con salidas a bolsa que, según los expertos, podrían redefinir tanto el sector tecnológico como los mercados financieros.

El salto a Bolsas de algunos de los mayores grupos privados vinculados a la IA coincide con el fuerte apetito inversor por el sector, impulsado por el ascenso de gigantes tecnológicos como Nvidia, Microsoft, Alphabet y Amazon.

El analista tecnológico Dan Ives, de Wedbush Securities, cree que la llegada de estas empresas en los próximos meses dará un nuevo impulso a Wall Street, que últimamente sigue subiendo y batiendo récords pese a la incertidumbre por la guerra en Irán.

«La IA será el principal motor de crecimiento de los mercados tecnológicos en los próximos años», destaca en un informe.

Los inversores tienen la vista puesta en Anthropic, promotora del asistente Claude, cuya valoración se disparó hasta unos 965.000 millones de dólares tras una última ronda de financiación anunciada la semana pasada.

Esta operación situó a la compañía por encima de OpenAI, creadora de ChatGPT, en términos de valoración privada, según la cadena CNBC, que indica que la empresa liderada por Sam Altman se sitúa en unos 852.000 millones.

Las valoraciones ahora atribuidas a Anthropic, OpenAI y SpaceX juntas superan los 3 billones de dólares, cifra que las situaría entre las mayores del mundo por capitalización de mercado.

Sin embargo, persisten las dudas sobre su valor real en un contexto marcado por las fuertes inversiones necesarias para el desarrollo de modelos avanzados de IA, desde centros de datos y chips especializados hasta infraestructuras energéticas y personal cualificado.

Es una carrera de gasto que ha empujado a estas empresas a buscar nuevas fuentes de financiación: «Estamos ante empresas que necesitan un volumen de capital sin precedentes para sostener su crecimiento, lo que hacía inevitable que en algún momento miraran a los mercados», afirma Ives.

Aún así, la entrada de inversores podría reabrir el debate sobre si existe un entusiasmo excesivo en torno a la IA.

«Las valoraciones reflejan expectativas de crecimiento muy elevadas, lo que aumenta el riesgo de correcciones si no se materializan los beneficios», comenta el analista Sonali Basak de iCapital.

Además, al salir a bolsa, estas empresas estarán obligadas a publicar resultados trimestrales, elaborar previsiones de crecimiento y objetivos de rentabilidad, lo que «estaría sujeto a una mayor presión de los accionistas para cumplir las expectativas», afirma Basak.

Y en el caso de la IA, el control regulatorio está llamado a desempeñar un papel en Estados Unidos, donde ya se aprobó una orden ejecutiva en 2023 para reforzar la supervisión en materia de transparencia.

A esto se suman posibles nuevas medidas de la Administración del presidente Donald Trump, incluido un sistema de revisión previa y voluntaria de modelos avanzados de IA hasta 30 días antes de su lanzamiento, en un contexto de creciente conexión entre esta tecnología y la seguridad nacional.

Paralelamente, el mercado sigue a la espera de SpaceX, cuya salida a bolsa podría tener lugar el 12 de junio, aunque la compañía no ha confirmado la fecha.

La empresa de Elon Musk, valorada en unos 800.000 millones de dólares en rondas privadas, podría alcanzar una valoración de hasta 1,77 billones de dólares en su debut bursátil, según el precio de 135 dólares por acción previsto en un documento presentado esta semana ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).

La compañía aeroespacial, vinculada al desarrollo de la IA a través de proyectos como xAI, prevé recaudar alrededor de 75.000 millones vendiendo menos del 5% de su capital, lo que la situaría por encima de la salida a bolsa de la petrolera estatal Saudi Aramco en 2019.

Por su parte, Morningstar, una de las principales firmas independientes de análisis de inversiones, situó su valor razonable en unos 780.000 millones de dólares, por debajo de esa estimación.

«El entusiasmo en torno a la salida a bolsa de SpaceX puede generar un fuerte impulso inicial, pero plantea interrogantes sobre su valoración», afirma el analista Nicolas Owens de esa firma.

Por ahora, el primer revés llegó este viernes del S&P Dow Jones Indices (S&P DJI), que -tras consultas entre inversores y agentes del mercado- decidió mantener sin cambios los requisitos de acceso al S&P 500, considerado el principal índice bursátil del mundo, y no facilitar así una rápida incorporación de SpaceX.

También se ha negado a eliminar los requisitos de rentabilidad que exige a las empresas y no está de acuerdo en relajar los requisitos de free float para las llamadas «megacaps», que también seguirán estando obligadas a registrar beneficios según los principios contables estadounidenses (GAAP) tanto en el último trimestre como en el conjunto de los cuatro trimestres más recientes.

Según la documentación presentada para su salida a bolsa, la firma de Musk perdió 4.940 millones de dólares en 2025, a pesar de que sus ingresos crecieron un 33%, hasta 18.670 millones de dólares. Y

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