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miércoles, septiembre 23, 2026
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Virgen de las Mercedes: entre milagros y testimonios de fe

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Javier Herrera

Cada 24 de septiembre, República Dominicana dirige su mirada hacia Nuestra Señora de Las Mercedes, su santo patrón, una devoción mariana cuya historia, cientos de años después de sus orígenes, sigue profundamente ligada a la identidad religiosa y cultural de los dominicos.

La celebración reúne a miles de fieles en templos y santuarios, especialmente en Santo Cerro, en la provincia de La Vega, donde la tradición ubica uno de los primeros espacios de veneración a ese ser en el continente.

El párroco del Santuario Nacional de Nuestra Señora de las Mercedes, Rafael de Jesús Mendoza, dice al diario Hoy que la devoción se remonta al 1 de agosto de 1218, cuando, según la tradición católica, la Virgen María se apareció en Cataluña, España, a San Pedro Nolasco, al rey Jaime I de Aragón y al fraile dominico San Raimundo de Peñafort. Les pidió que fundaran una orden dedicada a la liberación de los cristianos cautivos.

El 10 de agosto de ese año, Pedro Nolasco fundó la Orden de La Merced.

Más de dos siglos después, la dedicatoria llegó al Nuevo Mundo. El 25 de septiembre de 1493, durante el segundo viaje de Cristóbal Colón, viajaron 13 misioneros, entre ellos los mercedarios Juan Infante y Juan de Solórzano, acompañados de una imagen de la Virgen de las Mercedes regalada por la Corona española.

En marzo de 1495 Colón llegó a Santo Cerro, donde plantó una cruz de níspero. Junto a ella, Juan Infante construyó una rústica capilla para venerar a la virgen, dando origen remoto al santuario.

La devoción adquirió también un carácter nacional. En 1615, la virgen fue reconocida como patrona del pueblo y de La Española. Después de la independencia dominicana de 1844, fue declarada patrona nacional de la República Dominicana.

Una tradición que persiste

Sin embargo, aunque la tradición se remonta a cientos de años, el cambio de fe persiste. Al menos eso defienden representantes de la iglesia, quienes resaltan que hay nuevas generaciones participando en actividades religiosas, grupos parroquiales, trabajos de servicio y espacios de liderazgo.

Al hablar con este diario, el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, considera que no necesariamente existe una ruptura absoluta entre los jóvenes y la fe. Explica que muchos viven una búsqueda diferente y se vuelven a preguntar quiénes son, cuál es el sentido de sus vidas y si hay algo que les dé unidad a sus vivencias. “Entre muchos jóvenes de hoy reaparece ese deseo de una fe vivida auténticamente”, sostiene.

El religioso reconoce que la transmisión de la fe en el seno de las familias ha disminuido. Tradicionalmente, explica, el amor a Dios y a la Virgen María se cultivaba en el hogar.

A esto se suma una sociedad más secularizada, el individualismo, la tecnología y una cultura centrada en el consumo. Sin embargo, asegura que muchos jóvenes siguen buscando espacios para expresar su espiritualidad a su manera.

Dice que República Dominicana, marcada por profundas experiencias marianas, mantiene una presencia juvenil en lugares como el Santo Cerro y el santuario de la Virgen de la Altagracia, en Higüey. “Los jóvenes tienen su propia manera de creer y expresar lo que sienten y eso debe ser valorado y comprendido”, afirma monseñor.

“Dios sabe por qué le doy las gracias”

Por parte de los devotos, la historia de la virgen no queda sólo en los libros. Ramón Antonio Minaya, un artesano que ha estado asistiendo entre lágrimas a la Basílica de Higüey y al Templo Patronal de Nuestra Señora de las Mercedes, en la Zona Colonial de la capital, dijo al diario Hoy que ha experimentado su protección en momentos difíciles. «La virgen ha salvado a mi hijo de muchas cosas delicadas. Una vez salvó a mi hijo de un accidente de tráfico. Dios sabe por qué se lo agradezco».

De igual manera, Rosa Mojica, visiblemente conmovida, contó su experiencia cuando oró para que la patrona le diera un nieto: «(…) Y vine a esta iglesia, aquí, a la Virgen de las Mercedes y me arrodillé y le pedí un nieto, pero ella me envió una nieta (…). Ahora con esa nieta soy rica».

Mirna Gómez recuerda que su madre estaba gravemente enferma y que la familia solicitó la intervención de la virgen. «Creemos que ella realmente interviene en las peticiones que le hacemos con fe. Ella es nuestra madre, nuestra patrona», afirma.

Martín Victorino también atribuye a la Virgen respuestas en momentos difíciles. «Ella es nuestra madre, rompe cadenas. Ha visto muchas situaciones reales que yo he tenido y me las ha cumplido», sostiene.

La mayoría de los consultados por este diario sobre sus creencias en los Mercedes coinciden en que, a pesar de los orígenes centenarios de “La Rompe Cadenas”, como algunos la llaman, la devoción, la fe y las historias personales persisten.

Este 24 de septiembre, Como cada año, se espera que cientos de devotos acudan al Santo Cerro para participar de diferentes eventos propios de la fecha, tan significativa para los católicos.

Para mañana los servicios principales en Santo Cerro comienzan con una Eucaristía a las 5:00 de la mañana, seguida de una misa a las 9:00 de la mañana y concluyen con una profesión ante la Virgen a las 3:00 de la tarde.

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