Siete de cada diez universitarios evaluados en República Dominicana no alcanzó el consumo diario recomendado de frutas, y una proporción similar no alcanzó la de las hortalizas, según los resultados de un estudio presentado por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec).
El investigación encontró que el 73,2% de los participantes no alcanzó el consumo sugerido de dos porciones diarias de frutas, mientras que el 70,6% no alcanzó las dos porciones recomendadas de verduras.
El estudio evaluó a 663 estudiantes del INTEC, la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) y la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA), con una mediana de edad de 20 años. El 62,3% de los participantes fueron mujeres y el 37,7% hombres.
Los resultados forman parte del estudio de Unisalud, presentado por la doctora Berniza Calderón, profesora investigadora del Intec, como base para desarrollar estrategias de prevención y transformación de hábitos entre jóvenes universitarios.
La investigación identificó otros patrones de alimentación que podrían afectar la salud de esta población, entre ellos que el 39,7% de los estudiantes consume diariamente refrescos o bebidas azucaradas.
El 53,2% de los participantes indicó que consume una o más porciones de carnes rojas o procesadas al día, mientras que el 50,8% informó consumir productos con azúcares comerciales, como helados, galletas y pasteles, más de dos veces por semana. Además, el 31,5% refirió consumir una o más porciones de margarina, mantequilla o nata.
Los investigadores también evaluaron la adherencia de los participantes a la dieta mediterránea, un patrón alimentario caracterizado por un mayor consumo de verduras, frutas, legumbres, frutos secos, pescado y grasas insaturadas.
Sólo el 3,8% de los estudiantes logró una adherencia alta a este patrón alimentario, mientras que el 49,2% presentó una adherencia intermedia y el 46,9% se encontraba en el nivel más bajo.
El estudio también reveló un bajo consumo de alimentos asociados a este patrón, pues el 77,9% consumía menos de dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra al día, el 72,2% comía menos de tres raciones de frutos secos a la semana y el 71% consumía menos de tres raciones semanales de pescado o marisco.
Hábitos que empiezan en la universidad
Berniza Calderón destacó la importancia de estudiar a esta población porque el ingreso a la universidad coincide con una etapa de mayor autonomía para decidir qué alimentos consumir, acompañado de factores como el estrés académico y la falta de tiempo.
El proyecto señaló que muchos de los hábitos relacionados con el riesgo de enfermedades crónicas se establecen durante la adolescencia tardía y la edad adulta temprana, por lo que las universidades representan un espacio estratégico para intervenir antes de que estos comportamientos se mantengan en la vida adulta, laboral y familiar.
El investigación También incorporó indicadores relacionados con la actividad física y la composición corporal, junto con mediciones de carotenoides cutáneos como indicador vinculado al consumo de frutas y verduras.
Los resultados mostraron niveles significativamente más altos de carotenoides en la piel entre los hombres, los estudiantes que realizaban al menos 150 minutos de actividad física por semana y los que no consumían alcohol. Por otro lado, fueron más bajos entre los fumadores y disminuyeron a medida que aumentaba el índice de masa corporal (IMC).
De los datos a la prevención
A partir de los resultados, Calderón propuso desarrollar un Aula Virtual de Hábitos Saludables que utilice el entorno universitario para promover cambios sostenidos en la salud. alimentaciónactividad física y otras conductas relacionadas con la salud.
El propuesta presentado durante ConectaTé Salud: Aula Virtual de Hábitos Saludables: Una propuesta de intervención conductual y mHealth para la transformación de hábitos en la población joven de República Dominicana contempla iniciar con un piloto de un semestre para luego ofrecer talleres semestrales sobre hábitos saludables y actividades prácticas para aprender a preparar alimentos rápidamente, seleccionar alternativas saludables con presupuestos limitados y evaluar etiquetas nutricionales.
El modelo también incluye un solicitud Móvil para seguimiento de hábitos, con funciones como nutrición, actividad física, hidratación y registro de sueño, diario de alimentación, módulos educativos, recordatorios y panel de progreso personal.
Una segunda fase incorporaría elementos de gamificación como puntos, insignias, desafíos y niveles de progreso, mientras que una fase posterior incluye un coach virtual basado en inteligencia artificial capaz de ofrecer recomendaciones personalizadas e identificar patrones de comportamiento.
El propuesta Se basa en que las universidades concentran una población joven en un mismo entorno académico y digital, lo que permitiría aplicar intervenciones preventivas ante la aparición de enfermedades crónicas y evaluar sus resultados a lo largo de varios semestres.


