El sistema de justicia es uno de los pilares de la vida en sociedad. Su correcto funcionamiento permite que se respeten los derechos, se resuelvan los conflictos y las personas desarrollen confianza en sus relaciones. Sus deficiencias, sin embargo, imponen gastos y sacrificios por encima de lo razonable, tanto a las empresas como a los hogares. La aspiración de los dominicanos es tener una justicia de calidad, cuyos beneficios sociales justifiquen ampliamente los costos de su funcionamiento.
Con esa preocupación, el Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE) y el Escuela Nacional de la Magistratura (ENJ) Impulsaron un estudio pionero sobre el impacto económico de la justicia. La investigación examinó expedientes de cientos de miles de asuntos judiciales, contrastó la duración de los procesos con los plazos establecidos y tiempos de referencia del Poder Judicial, y recogió las experiencias de usuarios, empresas, abogados y peritos.
El estudio describe un sistema que registra avances, especialmente en digitalización, pero que aún adolece de ineficiencias con consecuencias para el bienestar y la actividad económica. Se ha reducido la duración media de los asuntos juzgados, pero alrededor del 58% de los asuntos evaluables se resolvieron fuera del plazo legal. Entre los usuarios consultados, más de la mitad tuvo que interrumpir su trabajo y alrededor de un tercio informó pérdida de ingresos. Las empresas señalaron costos derivados de la incertidumbre, recursos inmovilizados y dificultades en la ejecución de sentencias.
El estudio fue patrocinado por el Consejo de la Judicatura en momentos en que se acerca una renovación de su rumbo. Sus resultados ofrecen elementos para profundizar la agenda de transformación en curso, prestando mayor atención a los costos que soportan los ciudadanos y las empresas. Dejar como aporte un examen documentado de los avances y deficiencias de la propia institución constituye una muestra de apertura y transparencia que merece reconocimiento. Corresponde a la próxima administración aprovechar el instrumento que la ANJE y la ENJ están poniendo en sus manos.


