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miércoles, septiembre 9, 2026
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Photoimagen, insuperable y emocionante

Deberías Leer

1. “La cantidad y calidad de las exposiciones que Fotoimagen está presentando, no sólo en Santo Domingo, sino en el territorio nacional, lo suficiente para que el mes de la fotografía sea considerado el gran evento artístico del año, incluso del bienio.

En este sentido, la unanimidad y entusiasmo mostrado por el público, desde su inauguración en el Museo de Arte Moderno ante una multitud, igualan, si no superan, el alcance de una bienal de artes visuales. Además, la perfecta integración entre la fotografía dominicana y extranjera le da una evidente dimensión internacional.

Sin caer en elogios, hay que elogiar el trabajo competente, eficaz e intachable realizado por un pequeño equipo, encabezado por Carlos Acero y Mayra Johnson.

Trabajaron duro en silencio, convocando y organizando, curando y coordinando, siendo sintomática la respuesta de los participantes, los lugares de exposición y los patrocinadores”.

“Es indiscutible que Fotoimagen contribuye al auge de la fotografía, y esta celebración corresponde al entusiasmo de la población dominicana -desde sus celulares-, pero luego señalando requerimientos, niveles y metas a alcanzar, como el coleccionismo fotográfico y la proyección intercontinental”.

La información elogiosa que acabamos de redactar no celebra la excelencia de la duodécima edición de Photoimagen, sino de la sexta, hace diez años, en 2016.

Por este motivo, ponemos nuestro texto entre comillas, ¡una cita casi palabra por palabra! Es que cada nueva (o novedosa) Fotoimagen nos sorprende y fascina. La investigación, la organización, la dimensión parecen crecer hasta lo indescriptible, es un objetivo que se define como colofón de la fotografía, y también se repite, aunque siempre lo consideramos inigualable, pero con una nueva temática y nuevos expositores.

Primera impresión

Las convincentes imágenes, expuestas en tres plantas del Museo de Arte Modernohacernos descubrir “Archipiélagos interiores, Insularidad, memoria y miradas del Caribe”, un Caribe que se extiende al mundo, en sus realidades, sus reflejos, sus advertencias. Una sola visita es impensable, a menos que se dedique un día entero a visitar un circuito de innumerables obras.

No lamentamos haber estado ausentes de la inauguración y de su multitudinario alboroto, a pesar de que afluencia sin precedentes Correspondía a la magnitud del evento, a su reconocimiento, a su accesibilidad a todos los públicos.

Empezamos a disfrutar de Photoimagen, durante horas, sin otra compañía que las fotos, y todavía nos queda casi la mitad… Es una exposición, son exposiciones, que exigen mucho más que miradas, requieren un proceso mental, un diálogo entre percibir, pensar y sentir. La emoción se vuelve omnipresente… incluso las fotografías de “fiesta” han sido elegidas de manera diferente y tienden hacia un dramatismo inesperado que las hace únicas.

Si el Museo de Arte Moderno es lógicamente el punto de partida y núcleo de Photoimagen, entre agosto y septiembre más de 20 exposiciones individuales y uno colectivo se desplegará en diferentes centros culturales de Santo Domingo, y uno grupal en Santiago.

Ha sido una tarea enorme, prolongada y obsesiva de investigación y curación. Nos preguntamos cómo Carlos Acero, involucrado directamente con varias muestras, pudo cumplir tales objetivos, junto con Mayra Johnson y Guadalupe Casasnovas¡Una cuestión de pasión y competencia!

Ahora, además de las exposiciones, Photoimagen cuenta con un formidable programa de “Actividades Paralelas”, muchas de ellas en el Auditorio MAMvarios en importantes centros culturales. Algo tan impresionante que parece una temporada de enseñanza “informal” y única para aprovechar. Queremos precisar que cada charla, mesa redonda, proyección comentada, seguramente contará con la preparación adecuada.

Hemos tenido la suerte de asistir a la primera actividad, “Redux: un viaje de cinco décadas”, Héctor Méndez Caratini presentando su obra retrospectiva, tan inmensa y brillante como comprometida, entre la fuerza de las imágenes y la autenticidad cultural.

Este maestro puertorriqueño, insuperable en ideología y experiencia, tuvo como moderador a Carlos Acero: los comentarios serían innecesarios.

Museografía y escenografía

Las primeras muestras de entusiasmo que escuchamos por parte de los asistentes “inaugurales”, además de una intensa satisfacción general, se refirieron a la museografía, “maravillosa”, fabulosa”, y más…

No se equivocaron, desde que entramos al Museo tenemos la impresión de una metamorfosis.

De un ambiente impecable y frío se pasa a un espectáculo de ensueño, recibido por paneles perfectos en su color e incluso en el estampado. Y el corto recorrido entre el andén y la sala cerrada, luego el ambiente y la decoración interior, nos dejaron casi incrédulos. Sin duda, los siguientes niveles también son impresionantes, pero este primer espacio marca una etapa en la museografía dominicana. Su autor, Raúl MorillaA partir de un diálogo con Carlos Acero, ha hecho “magia”.

Raúl es un gran artista, de extraordinaria talla y sensibilidad, con múltiples competencias profesionales, que involucra lo teórico dentro de la creación. Más que una museografía es una escenografía, y aquí la palabra define el elogio. Creemos que Quisqueya Henríquez hubiera sido feliz, y el rigor, la sofisticación, los detalles, cierta osadía, incluso se relacionan con la obra de un brillante artista que recibió la eternidad en el momento equivocado. Es una museografía homenaje. (continuará).

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