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lunes, septiembre 21, 2026
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Osiris de León alerta a la RD debe revisar estructuras ante amenazas de gran terremoto

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Hainan Reynoso Uribe

El geólogo Osiris de León Advirtió que República Dominicana necesita acelerar la evaluación de sus edificaciones estratégicas y actualizar sus normas de construcción para reducir la vulnerabilidad ante un sismo de gran magnitud, especialmente en áreas construidas sobre suelos blandos.

El especialista sostuvo que desde el terremoto que devastó Haití en 2010, el país debió emprender un intenso programa de preparación que involucró a los sectores público, privado, empresarial y laboral. A su juicio, esa tragedia debió servir como señal de alerta porque ambos países comparten la isla, fallas sísmicas, tipos de suelo y vulnerabilidades.

De León propuso que escuelas, hospitales, iglesias, plazas comerciales, hoteles, centros de convenciones y cualquier edificio que regularmente reúna un gran número de personas sean sometidos a evaluaciones estructurales para establecer su capacidad de respuesta ante un sismo.

Durante el panel “La prevención es parte del futuro”, dDurante el Encuentro de HOY insistió en que el análisis no puede limitarse a las edificaciones, sino que debe considerar las características del terreno donde se construyen.

Explicó que tradicionalmente se evalúa “desde cero”, cuando también es fundamental estudiar lo que existe debajo de cada estructura y determinar cómo respondería ese lugar ante las ondas sísmicas.

El geólogo señaló que la expansión vertical de las ciudades hace aún más urgente esta tarea. Recordó que sectores como Naco y Piantini, en el Distrito Nacional, están asentados sobre roca, mientras que otras zonas del país tienen suelos blandos que pueden amplificar las ondas sísmicas.

Citó particularmente el caso de Santiago, cuyo crecimiento vertical, dijo, requiere criterios constructivos diferentes debido a las características de sus suelos. Explicó que un edificio construido sobre roca no responde igual que otro construido sobre suelos arcillosos blandos.

También hizo distinciones dentro de Santo Domingo Este. Indicó que al sur de la carretera Mella existe roca caliza coralina con buena respuesta sísmica, mientras que al norte las condiciones del terreno cambian.

Aclaró, sin embargo, que esto no significa que no se pueda construir sobre suelos flexibles, sino que el diseño y los elementos estructurales deben responder específicamente a las características de cada ubicación.

De León propuso establecer como prioridad nacional la revisión de estructuras públicas y privadas que reciben grandes concentraciones de personas y desarrollar, en paralelo, programas de educación permanente sobre cómo actuar antes, durante y después de un sismo.

Educar a la población

Consideró que esta enseñanza debe iniciarse en las escuelas y extenderse a las universidades, para que la población incorpore desde temprana edad una cultura de prevención y sepa reaccionar correctamente ante una emergencia.

En ese sentido, valoró el reciente simulacro nacional de evacuación por terremoto, pero propuso que ejercicios de esta naturaleza se repitan periódicamente en los centros educativos públicos y privados.

El experto consideró igualmente urgente actualizar el código de construcción y reforzar las normas de resistencia a los terremotos. Explicó que los países expuestos a sismos revisan periódicamente su normativa en base a nuevas experiencias, estudios y eventos que ocurren dentro o fuera de sus territorios.

De León informó que el tema ha sido discutido con las autoridades y que están trabajando en la actualización de la normativa. Entre los elementos que entiende se deben incorporar, mencionó mediciones específicas de las características sísmicas del terreno para hospitales, escuelas, iglesias, centros comerciales, hoteles y otras edificaciones de alto tránsito.

Según explicó, estos estudios permitirían abandonar datos generales y determinar específicamente las condiciones del terreno correspondientes a cada proyecto antes de proceder a su diseño.

Para los edificios existentes, propuso realizar pruebas no destructivas en columnas, vigas, losas, muros, pilares y pilotes para identificar su nivel de integridad estructural.

Con estos resultados, afirmó, las instituciones públicas correspondientes podrían establecer prioridades y asignar recursos para corregir las vulnerabilidades encontradas antes de que ocurra un terremoto en territorio dominicano.

El 70% se preocupa por la informalidad

Uno de los principales desafíos señalados por De León es la informalidad en la construcción. Estimó que alrededor El 70% del modelo constructivo dominicano Es informal y advierte contra la práctica de ampliar o modificar viviendas sin recurrir a ingenieros o arquitectos.

Indicó que muchas personas entienden que pueden realizar remodelaciones con albañiles o maestros de obra sin evaluación profesional, práctica que, según explicó, puede comprometer tanto la seguridad de la estructura como la vida de quienes allí habitan.

Recordó que el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (Codia) y el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (MIVHED) tienen facultades para intervenir ante construcciones que no cumplan con los procedimientos establecidos. También destacó el papel de los ayuntamientos en la autorización del uso del suelo.

De León también entiende que el Estado podría diseñar algún mecanismo de asistencia técnica para familias de bajos ingresos que necesitan ampliar o modificar sus viviendas y no cuentan con recursos suficientes para contratar servicios profesionales.

Esta asistencia, afirmó, permitiría que las intervenciones sean supervisadas por ingenieros titulados y evitaría modificaciones capaces de debilitar los edificios.

Identificar estructuras

Para el especialista, la experiencia internacional demuestra que el país no debe esperar a que ocurra una tragedia para actuar. Por ello, se propone ahora identificar estructuras vulnerables, intervenir en ellas y adoptar criterios constructivos adecuados a las características sísmicas de cada lugar.

Su enfoque sitúa la prevención más allá de los simulacros e implica conocer el terreno, revisar lo construido, fortalecer la normativa, reducir la informalidad y educar a la ciudadanía.

El desafío, sostuvo, es corregir las debilidades ante el próximo gran terremoto, fenómeno cuya fecha no se puede conocer, pero frente al cual República Dominicana puede reducir sus riesgos a través de preparación, conocimiento y decisiones oportunas.

Insistió en que revisar las estructuras vulnerables y aplicar criterios técnicos adecuados permitirá al país proteger vidas.

Asistencia técnica para construir.

Osiris de León se mostró partidario de crear un mecanismo de asistencia técnica desde la administración pública para ciudadanos de bajos ingresos que necesiten modificar sus viviendas. El geólogo advirtió que recurrir únicamente al albañil o al maestro de obras del barrio puede comprometer la seguridad estructural. Consideró que un ingeniero colegiado podría ofrecer orientación a costos razonables y garantizar criterios técnicos adecuados. Esta asistencia, sostuvo, puede representar la diferencia entre el colapso y la permanencia de una vivienda durante un sismo.

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