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miércoles, noviembre 4, 2026
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¿Llegó la hora de focalizar los subsidios a los combustibles?

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Mario Méndez

El disparado el 21 de octubre por el Ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) no fue un tiro al aire, Eduardo Sanz Lovatonafirmando que el Gobierno está trabajando en un proyecto de reforma para el Ley de Hidrocarburos introducir cambios en los precios de los combustibles, permitir una planificación a más largo plazo y centrar los subsidios en los sectores que más los necesitan.

En particular, parece que ha llegado el momento de abordar la focalización de estos subsidios, una propuesta que se viene planteando desde hace mucho tiempo y que, hasta ahora, ha encontrado diversas respuestas evasivas. Esta vez, sin embargo, parece haber menos margen para seguir posponiéndolo.

Según un análisis del economista Henri HebrardPublicado en marzo de 2025, los ingresos por impuestos a los hidrocarburos pasaron de RD$42,380 millones en 2012 a RD$98,370 millones en 2024. Sin embargo, su participación en el PIB disminuyó de 1.78% a 1.33%. Es decir, si bien los ingresos nominales aumentaron considerablemente, perdieron peso relativo en la economía.

La situación ha adquirido una dimensión adicional en 2026. El Ministerio de Finanzas y Economía ha advertido que el subsidio a los combustibles podría llegar a los RD$50,000 millones, luego de haber Asignaron RD$36,000 millones hasta septiembre. El aumento internacional de los precios del diésel se encuentra entre los principales factores de presión. Para medir este compromiso, RD$50,000 millones equivaldrían aproximadamente a 0.6% del PIB, tomando como referencia una economía de RD$8.5 billones. Es una cantidad considerable para un país que necesita aumentar su inversión pública y enfrenta restricciones estructurales en los ingresos tributarios.

En el mismo sentido, el economista Andy Dauhajre ha indicado que la capacidad de recaudación de impuestos sobre el consumo de combustible caerá del 2,24% del PIB en 2005 al 0,87% en 2026. Se trata de una pérdida significativa de participación de estos ingresos en el tamaño de la economía, lo que estrecha aún más el margen fiscal para absorber los crecientes subsidios.

El problema no es sólo el costo fiscal. También está la inequidad distributiva que puede generar un esquema de subsidios generalizados, cuyos beneficios no necesariamente llegan en mayor proporción a quienes más los necesitan. El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, ha señalado que el 20% con mayores ingresos recibe entre el 37% y el 77% de los recursos destinados a las principales subvenciones generalizadas. Cabe señalar que este intervalo corresponde a diferentes subsidios, no exclusivamente a los combustibles, pero ilustra las distorsiones distributivas que puede producir una política de ayuda sin una focalización suficiente.

Además, cuando los precios internacionales se mantienen altos durante períodos prolongados, el actual esquema de subsidios compromete recursos que el Estado puede necesitar para proteger a los sectores más vulnerables y mantener el apoyo a actividades sensibles, como el transporte público, el transporte de carga y los hogares de menores ingresos, estos últimos a través de mecanismos como el Bonogás.

El desafío es identificar a quienes realmente necesitan esta protección, sin que el Estado asuma una carga insostenible.

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