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lunes, noviembre 2, 2026
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Las elecciones de EE.UU. pueden redefinir el margen de acción de Trump en Latinoamérica

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EFE EFE

Las elecciones intermedias de EE.UU Este martes pueden redefinir el margen de maniobra del presidente Donald Trump en América Latina, desde la política de presión a Cuba y Venezuela hasta las disputas comerciales con México y Brasil y los compromisos con los gobiernos aliados de Washington.

Los fondo Los demócratas aspiran a una política regional más centrada en la diplomacia y la cooperación. Durante el Gobierno de Barack Obama (2009-2017) se restablecieron las relaciones con Cuba y se relajaron las restricciones al comercio, los viajes y las remesas. Joe Biden (2021-2025) priorizó la cooperación con Centroamérica para abordar las causas de la migración, pero mantuvo las sanciones contra Venezuela y no revirtió muchas de las medidas contra Cuba.

«El margen de maniobra institucional para llevar a cabo sus reformas va a ser mucho menor» si hay un avance demócrata, explicó a Efe Gabriel Clavijo, politólogo e internacionalista, sobre un eventual avance demócrata en estas elecciones.

El presión sobre Cuba y Venezuela Cuba y Venezuela son dos de los países sobre los que un cambio en el equilibrio legislativo estadounidense podría tener mayores repercusiones.

El Administración Trump ha intensificado la presión sobre la isla con un bloqueo petrolero que ha empeorado los apagones y nuevas sanciones contra funcionarios, empresas estatales, empresas privadas e inversores extranjeros. A esto se suma la orden estatal de arresto contra el expresidente Raúl Castro, obtenida en Florida el 19 de octubre.

una mayoría demócrata Podría dificultar la aprobación de nuevas medidas legislativas, condicionar recursos y aumentar el control sobre la política de Washington hacia la isla, pero no levantaría automáticamente las sanciones.

En Venezuela, donde Washington mantiene una relación pragmática con el gobierno a cargo de Delcy Rodríguez, el principal interés de Caracas es lograr el levantamiento de las sanciones estadounidenses.

Para el internacionalista Mariano de Alba, el resultado electoral «no cambiará quién fija la política sobre Venezuela en Washington, pero podría alterar los incentivos de todos los actores».

Entre las presiones comerciales y China

México y Brasil, dos de las principales economías latinoamericanas gobernadas por la izquierda, afrontan las demandas de Trump desde posiciones diferentes, pero con el desafío común de defender sus intereses sin poner en riesgo su relación con Washington.

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, mantiene una estrategia de negociación y cautela para lograr una reducción de los aranceles estadounidenses a automóviles, acero y aluminio, al tiempo que mantiene la cooperación con EE.UU. en materia migratoria y de seguridad. Sin embargo, exige respeto a la soberanía y reciprocidad en la lucha contra el tráfico de armas.

A esta negociación se suma la rivalidad entre EE.UU. y China. México elevó los aranceles a los productos chinos para fortalecer la producción norteamericana, pero está tratando de evitar una ruptura en sus relaciones comerciales con Beijing.

Brasil mantiene una relación más tensa con Trump. Los aranceles impuestos por Washington, la inclusión de dos bandas narcotraficantes brasileñas en la lista de organizaciones terroristas y las diferencias diplomáticas han deteriorado la relación con el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

Las tensiones se reconfiguran tras la victoria de Lula en la segunda vuelta presidencial el 25 de octubre contra el senador de extrema derecha Flávio Bolsonaro, que huyó a Estados Unidos dos días después de perder las elecciones y Trump le dio la bienvenida, en un nuevo gesto de apoyo a la familia de Bolsonaro.

En el caso de Brasil, Trump podría verse obligado a «ser más discreto» en su protección a la familia Bolsonaro, dijo a Efe el abogado Guilherme Amorim, doctor en derecho constitucional por la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP).

Entre la afinidad y los intereses nacionales

En el otro extremo están los gobiernos que han estrechado sus vínculos con Trump, especialmente a través de su iniciativa ‘Escudo de las Américas’, a la que se han sumado Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.

«Es una herramienta» con la que Trump puede «fortalecer y cimentar su posición respecto del control de la política latinoamericana», afirmó Clavijo, quien también es investigador de la Universidad Militar Nueva Granada.

Este acercamiento a Trump coincide con el giro político hacia la derecha en gran parte de la región. El presidente ha dado su apoyo a candidaturas y ha intervenido públicamente en algunos procesos electorales.

Argentina representa un caso de dependencia del apoyo de Trump. En 2025, Washington acudió en ayuda del Gobierno de Javier Milei a través de un acuerdo cambiario de hasta 20.000 millones de dólares y compras de pesos para contener la volatilidad cambiaria, pero ese apoyo no garantiza nuevas intervenciones financieras.

Un avance demócrata podría dificultar la aprobación de futuros mecanismos de asistencia, en momentos en que Milei necesita asegurarse divisas para afrontar los vencimientos de deuda.

El Salvador, con Nayib Bukelese ha convertido en socio de la política migratoria de Estados Unidos al aceptar la deportación de migrantes venezolanos a su megaprisión. Bolivia, bajo la presidencia de Rodrigo Paz, ha retomado la cooperación bilateral después de años de distanciamiento.

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