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domingo, septiembre 6, 2026
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La unidad que nos trajo hasta aquí

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Hay momentos en la vida de una organización política que invitan no sólo a celebrar, sino también a reflejar. Este domingo es uno de ellos.

La juramentación de las nuevas autoridades de nuestro Partido Revolucionario Moderno representa la culminación de una etapa, pero, sobre todo, el inicio de una nueva responsabilidad.

Por eso, lo primero que siento es gratitud. Gratitud a cada colega que ha confiado en nosotros. Hacia quienes han recorrido el camino del partido durante años desde sus comunidades, municipios y provincias. Hacia quienes, muchas veces sin ocupar puestos visibles, han apoyado a esta organización con su trabajo, compromiso y lealtad.

El PRM es un partido relativamente joven, pero entre sus filas hay hombres y mujeres con décadas de experiencia política, luchas democráticas y servicio al país. Y junto a esa experiencia, ha ido creciendo una nueva generación de líderes preparados para asumir responsabilidades e interpretar una sociedad que cambia y exige nuevas formas de hacer y comunicar política.

Esta convivencia entre generaciones es una de nuestras mayores fortalezas.

No se trata de que una generación reemplace a otra. Se trata de sumar la experiencia acumulada durante décadas con nuevas ideas, capacidades y formas de entender los tiempos que vivimos. Honrar nuestra historia y al mismo tiempo preparar a quienes tendrán la responsabilidad de continuarla.

Hay, por tanto, motivos para sentirnos orgullosos de lo que hemos construido juntos.

En 2020, en medio de una pandemia que sacudió al mundo y colocó a República Dominicana ante enormes desafíos, el pueblo dominicano depositó su confianza en nosotros. Cuatro años después, en 2024, esa confianza se renovó con fuerza.

Hoy contamos con mayor experiencia, una organización extendida por todo el territorio nacional y un trabajo de gobierno que podemos mostrar. Tenemos motivos para mirar con confianza el año 2028.

Pero nada de lo logrado por sí solo garantiza lo que está por venir.

El año que viene nuestro partido avanzará en la definición del hombre o la mujer que tendrá la responsabilidad de llevar nuestra bandera hasta 2028. Habrá aspiraciones, preferencias y diferencias legítimas. Esto es natural en una organización democrática y vigorosa.

Lo verdaderamente importante será cómo atravesemos ese proceso. Debemos llegar al 2028 unidos. Unidos antes de elegir, unidos después de elegir y unidos en torno a quien finalmente reciba la responsabilidad de representar nuestras aspiraciones. Ningún proyecto individual puede ser mayor que el propósito que compartimos.

Y esa unidad se construye desde ahora, manteniendo nuestros oídos y nuestras puertas abiertas, recorriendo el territorio y escuchando a nuestro pueblo.

Tenemos historia, tenemos experiencia, tenemos una nueva generación preparada para continuarla y tenemos un trabajo que mostrar. Nuestra responsabilidad ahora es preservar lo que nos ha permitido llegar hasta aquí.

Este domingo no es un punto de llegada.

Es un nuevo punto de partida.

Recibo esta responsabilidad con humildad, gratitud y plena conciencia del compromiso que representa. Convencidos de que nuestro futuro dependerá, por encima de cualquier aspiración individual, de nuestra capacidad de permanecer juntos.

Porque los cargos pasan.

La unidad y el compromiso permanecen.

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