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viernes, octubre 23, 2026
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Francisco Villaespesa, estimulador del nacionalismo dominicano

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Este artículo es el resultado de una inusitada concatenación de hechos fortuitos que comenzó en 1955, cuando yo tenía 11 años y tomaba la clase de historia que impartía mi tía Fela Santaella en la Escuela Cibao hasta el octavo grado de Intermedio, quien también abordaba temas literarios. En aquella ocasión nos habló de la novela La Mañosa de Juan Bosch. Este título me pareció gracioso para una obra literaria, y además mencionaba frecuentemente la visita de Francisco Villaespesa al país y su poema Canto a Santo Domingo. A partir de ese momento guardé en mi mente el nombre de Villaespesa, y cuando vine a vivir a la capital, casualmente, conocí a un amigo que vivía en la calle Francisco Villaespesa, quien estaba muy interesado en saber quién era ese personaje.

Le dije que lo apropiado era ir a la feria del libro de ese año y buscar un folleto que hablara del mencionado personaje. Ese panfleto indicaba que había nacido Laujarde AndaraxEspaña, el 15 de octubre de 1877. Y que era amigo íntimo del brillante poeta nicaragüense Rubén Darío, fundador del movimiento literario del Modernismo. Por eso admiraba mucho a América Latina. Al mismo tiempo, rechazó a Estados Unidos porque esa nación contribuyó a que España perdiera sus dos últimas colonias en América: Puerto Rico y Cuba. En consecuencia, Villaespesa viajó extensamente por América Latina entre 1917 y 1921, cuando visitó nuestro país y el 17 de octubre de 1919 leyó en la Casa de España su poema Canto a Santo Domingo, que sirvió de base para despertar el sentido patriótico de los dominicanos frente a la ocupación norteamericana de 1916. Destaco que en 1965 los próceres Euclides Morillo y Rafael Tomás Fernández Domínguez ofrendaron sus vidas. luchando con las armas en la mano contra la segunda ocupación estadounidense del siglo XX. Sin embargo, con un simple poema Villaespesa logró que toda la nación dominicana enfrentara valientemente a los intervencionistas y la ocupación terminó en 1924. Sin embargo, como la humanidad evoluciona siguiendo un proceso circular y paradójico, esto provocó que muchos dominicanos que enfrentaron la segunda intervención militar estadounidense del siglo XX vieran la necesidad de aceptar la durísima realidad geopolítica y luego de obtener sus correspondientes visas se dirigieran a Estados Unidos buscando una mejora económica y desde allí, periódicamente envían, sin falta, cuantiosas remesas que les permiten familiares que aún permanecen aquí para mejorar su nivel de vida, cuidar su salud, vivir en cómodas casas de su propiedad, y además permitir que sus hijos se eduquen en reconocidas escuelas y universidades privadas donde reciban una formación de calidad, garantizando un futuro prometedor para ellos, personalmente, y para toda la sociedad que recibirá valiosos servicios profesionales y de mayor nivel aplicando los conocimientos adquiridos en las aulas. Sin embargo, el nuestro no es el único caso.

Este fenómeno también ocurre con los vietnamitas que lucharon durante décadas contra los estadounidenses y hoy muchos de ellos viven pacíficamente en Estados Unidos pero esos dos casos citados no son los únicos: Japón perdió la Segunda Guerra Mundialpero la paz se ganó bajo el mando del brillante general Douglas MacArthur, quien consagró una nueva constitución progresista que eliminó el poder de los grandes terratenientes, pasándolo a los empresarios progresistas y, en pocas décadas, Japón se convirtió en una de las grandes potencias económicas del mundo, con la industria automovilística más importante del mundo que destronó de esa posición a los automóviles estadounidenses y alemanes. Sin embargo, los dominicanos, en su conjunto, aún estamos esperando recibir un apoyo trascendental de Estados Unidos que nos permita ser parte de las naciones que aprovechan eficientemente las cruciales tierras raras para producir localmente semiconductores, mejorando así nuestra economía, permitiéndonos salir de la categoría de ingresos medios y acercarnos a la deseada clasificación de país desarrollado. Termino aquí este escrito que comenzó abordando el poema Canto a Santo Domingo de Francisco Villaespesa, estimulador del patriotismo popular dominicano que logró poner fin a la reprobable primera intervención norteamericana del siglo XX ocurrida entre 1916 y 1924 al triunfar en la lucha nacionalista estimulada, como ya dije, por el poema Canto a Santo Domingo de Francisco Villaespesa, siempre solidario con el mantenimiento de la República Dominicana como nación libre e independiente.

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