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sábado, septiembre 12, 2026
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El gigante dormido! Grandes torres concentran el 71% del espacio

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Lency Alcántara

SANTO DOMINGO.– La cara urbana de la Región Metropolitana vive un fenómeno de marcada disparidad vertical, donde un pequeño número de megaestructuras acaparan la mayor parte del espacio de desarrollo.

Según las métricas del informe ROE 2026-1 publicado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), El sector muestra una brecha abismal entre la cantidad de proyectos iniciados y los metros cuadrados que realmente se construyen en la ciudad.

A primera vista, el número de edificios pequeños parece dominar el mapa de construcciones físicas en barrios y urbanizaciones.

Los proyectos que no superan los $500 por metro cuadrado representan el 79,3% del total de obras contabilizadas en el censo oficial. Sin embargo, la suma de todas estas pequeñas obras apenas aporta un modesto 11,0% del metraje total que se construye en el distrito.

En el extremo opuesto del espectro comercial se encuentran las grandes torres y los complejos de uso mixto. Las obras que superan los $5.000 constituyen sólo el 4,7% del total de edificaciones registradas.

Pese a ser una clara minoría numérica, estos grandes desarrollos concentran el 71,8% de los más de 7,8 millones de metros cuadrados registrados. Esta tendencia a la concentración de espacio y recursos financieros es aún más evidente en la cima de la pirámide inmobiliaria. Cuando se analizan proyectos masivos, específicos para superficies superiores a los 15.000 dólares por metro cuadrado, el ritmo de avance no muestra signos de desaceleración.

En este nicho de gran escala, el 78,8% de las obras se mantienen plenamente activas y en constante ejecución. El fenómeno responde a una reestructuración del capital inversor dentro de la ciudad.

La escasez de suelo edificable en las zonas centrales ha obligado a una densificación vertical. Como resultado, los promotores prefieren maximizar la rentabilidad del terreno mediante la construcción de torres de gran altura. Esto empuja a los pequeños constructores independientes a los márgenes de la actividad económica formal.

El panorama actual sugiere un cambio definitivo en el modelo de crecimiento metropolitano.

Mientras las viviendas unifamiliares y las pequeñas empresas luchan por avanzar, el gran capital asegura el dominio del paisaje urbano. Santo Domingo se consolida así como una metrópoli con volúmenes imponentes en sus principales avenidas.

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