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sábado, noviembre 7, 2026
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El fracaso de la XXIX Cumbre Iberoamericana acentúa la decadencia del Gobierno ecuatoriano

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Por David Molina

Entre el 12 y 15 de noviembre se llevó a cabo en la ciudad de Cuenca, Ecuador, la XXIX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. El encuentro, cuyo lema se enmarcó en Innovación, Inclusión y Sostenibilidad, estuvo marcado por las recientes elecciones en Venezuela, los desafíos de seguridad y la desigualdad social. Sin embargo, la ausencia de líderes latinoamericanos, sumada a la crisis sociopolítica que vive el país, definió el fracaso de la cumbre.

Desde que Cuenca fue designada como sede de la Cumbre en diciembre de 2023, pocos jefes de Estado confirmaron su asistencia: Argentina, España, Paraguay, República Dominicana, Andorra y Portugal. Finalmente, no asistió ningún presidente de la región, sólo asistieron los líderes de los tres países europeos y el anfitrión, Daniel Noboa.

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, canceló su visita un día antes del inicio de la Cumbre, alegando la difícil situación político-social que atraviesa Ecuador. En el caso de Perú, la celebración del Foro Asia-Pacífico -APEC 2024- que reunió en Lima durante una misma semana a dignatarios de países como Vietnam, Indonesia, Tailandia, Taiwán, Australia y Xi Jinping y Biden, entre otros, llamó la atención cuya agenda incluía la inauguración del Mega puerto de Chancay como enclave estratégico para el intercambio marítimo Sudeste Asiático-Pacífico Sur.

Otra de las razones de fondo que se pueden aducir del escaso eco que tuvo la cumbre en Ecuador es el asalto a la embajada de México en Quito en abril de 2024 donde se refugiaba el exvicepresidente Jorge Glas. La violación de la inmunidad diplomática de la legación provocó la ruptura de relaciones entre México y Ecuador, que al día de hoy permanecen suspendidas. Esta transgresión de normas elementales del derecho internacional generó el malestar de muchos gobiernos de la región.

Asimismo, una semana antes de la reunión, la vicepresidenta de Ecuador fue inhabilitada temporalmente mediante una resolución del Ministerio de Trabajo, imposibilitándole asumir como Presidenta de la República cuando Daniel Noboa solicita licencia para hacer campaña por su reelección. . La candidatura de Jan Topic, con opciones a la presidencia de Ecuador, también fue descalificada de manera poco clara. Cabe señalar que en febrero de 2025, Ecuador está llamado a las urnas para elegir un nuevo presidente.

A lo anterior hay que sumarle el complicado escenario interno del Ecuador. Y la persistente sequía que azota la región desde hace varios meses ha dejado al descubierto las deficiencias del país en materia energética. La desinversión en la matriz energética y la dependencia de la generación hidroeléctrica como fuente casi exclusiva de electricidad han hecho que, debido a la falta de lluvias, especialmente en las regiones costeras y montañosas, los cortes de electricidad se hayan generalizado en casi dos meses. todo el país, con una duración que, durante la semana de la Cumbre, alcanzó las 12 horas diarias.

Al racionamiento eléctrico se ha sumado el racionamiento de agua, que afecta a grandes ciudades como Quito, Ambato o Cuenca. Estos recortes han complicado distintos sectores de la economía, afectando especialmente a los pequeños negocios que sin suministro eléctrico han visto disminuir drásticamente su productividad, lo que ha generado un creciente malestar popular.

A pesar de todas estas complicaciones, la seguridad sigue siendo el aspecto más sensible, subrayado por los grupos del crimen organizado que se disputan territorios por el tráfico y paso de narcóticos. Y como si fuera poco, el gobierno de Noboa, que se jactaba de haber controlado las cárceles como un logro de su gestión, sufrió un motín en uno de los recintos penitenciarios más grandes y peligrosos del país, la Penitenciaría del Litoral en Guayaquil. dos días antes. del inicio de la Cumbre. El motín dejó 15 muertos y 14 heridos.

La ciudad de Cuenca preparó con entusiasmo el encuentro regional que supuso un estímulo ante la difícil situación económica y estuvo a la altura del evento. Para la cumbre se suspendieron los cortes de electricidad y agua en la ciudad y se alejaron las manifestaciones de las zonas donde se realizaba el evento, lo que dio rienda suelta al descontento ciudadano por la gestión del presidente Noboa. Y para cerrar el círculo negativo que marcó el contexto del suceso, se desataron en esos días una serie de incendios forestales que rodearon la provincia del Azuay, cuya capital es la propia ciudad de Cuenca.

Esta dramática situación que marcó la frustrada XXIX Cumbre Iberoamericana, muestra la desconexión del Gobierno con la realidad. Este fiasco de la política exterior ecuatoriana no ha hecho más que acentuar la percepción de que Ecuador sigue siendo un barco a la deriva.

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