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miércoles, octubre 21, 2026
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Diplomacia de la fe: gira europea de Abinader

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Las visitas de Estado suelen regirse por los manuales de la alta diplomacia internacional. Sin embargo, la reciente gira europea del presidente Luis Abinader Dejó en los jardines de la Santa Sede una de las postales más insólitas y humanas de su gestión de gobierno. Lo que comenzó como una misión institucional de alto perfil en Italia y la República Checa terminó consolidando un profundo mensaje de identidad religiosa y estrategia política a través de la fe.

Tras la suspensión de la audiencia privada con el Papa León XIVDebido a la sorpresiva operación pulmonar del pontífice, el presidente vio alterada su agenda oficial en Roma. Lejos de limitar el viaje a estrictos encuentros bilaterales con el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro ParolinAbinader y la primera dama Raquel Arbaje Avanzaron el día hacia el nivel de devoción personal y conexión con sus raíces católicas.

Frente al cuadro mariano de la Virgen de la Altagracia, entronizado en los Jardines Vaticanos, el presidente ofreció una oración pública, en la que pidió por la pronta recuperación del Papa, la paz familiar, la protección de nuestro país y, sobre todo, «sabiduría para gobernar, rectitud en las decisiones y un corazón atento a los pequeños». Este hecho, si bien es recurrente entre líderes de naciones de raíz católica, adquiere una relevancia multidimensional al analizar el escenario político dominicano.

Para el electorado nacional, de arraigada tradición cristiana, observar que su gobernante encomienda el destino del país a un altar sagrado a los pies de San Pedro, genera un fuerte vínculo de empatía y legitimidad. En la comunicación política contemporánea, este gesto funciona como una poderosa herramienta para humanizar el poder. En un escenario global marcado por la tecnocracia y la frialdad institucional, el reconocimiento público de la necesidad de una guía divina proyecta humildad y sensibilidad social.

Pero el viaje no se limitó al ámbito espiritual. El peso técnico y geopolítico del corto recorrido quedó sellado en otros escenarios de gran relevancia. Durante el Foro Mundial de la Alimentación de la FAO, RD recibió un reconocimiento histórico por mantener la prevalencia de desnutrición por debajo del 2,5%, lo que justificó el anuncio de la entrega de la prestigiosa medalla agrícola al presidente.

Asimismo, las reuniones bilaterales en Italia con el presidente Sergio Mattarella y el primer ministro Giorgia Meloni Fortalecieron la cooperación económica, mientras que su participación en el Foro de Praga de 2000 proyectó al país como un referente de estabilidad democrática en la región de Europa Central.

Volviendo al plano interno, el ejercicio de la fe católica por parte de la pareja presidencial convive de manera calculada con el diseño de su política nacional. Durante su gestión, el matrimonio Abinader-Arbaje se ha caracterizado por un cuidadoso equilibrio interreligioso. Respetando los vínculos históricos y jurídicos con la Iglesia católica al amparo del Concordato de 1954, su gobierno ha fortalecido vínculos sin precedentes con las iglesias evangélica y protestante. Recientemente, el liderazgo de la comunidad cristiana nacional le otorgó un reconocimiento por su apoyo a la institucionalidad de los cultos no católicos en el Día Nacional de la Biblia.

Por tanto, rezar a la Virgen no debe interpretarse como una exclusión, sino que constituye la reafirmación de los valores personales de un líder que gobierna una sociedad. religiosamente plural. Al final, la gira europea de Abinader concluyó con importantes éxitos técnicos y diplomáticos, pero en el balance de la opinión pública será su momento de meditación en el Vaticano el que quedará registrado como un recordatorio de que, en la política dominicana, fe y diplomacia siguen caminando de la mano.

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