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viernes, octubre 30, 2026
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Día Internacional de los Cuidados: trabajadores del sector ganan menos del salario mínimo en América Latina

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América Latina21

Si bien el cuidado de niños, adultos mayores y personas dependientes es una actividad esencial para el funcionamiento de las familias y la economía, quienes realizan estas tareas continúan enfrentando bajos ingresos, informalidad y falta de protección social en América Latina y el Caribe.

Con motivo del Día Internacional del Cuidado y Apoyo, que se conmemora cada 29 de octubre, especialistas advierten sobre la necesidad de reconocer el valor económico y social de estas actividades, históricamente asumidas por mujeres y, en muchos casos, realizadas sin remuneración.

Según el informe ¿A quién le importa? Cómo apoyar y reconocer a quienes cuidan a personas mayores en América Latina y el Caribe, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2025, las personas que trabajan en el cuidado de adultos mayores reciben ingresos equivalentes, en promedio, al 90% del salario mínimo.

La cifra contrasta con los ingresos de la población ocupada en general, que alcanza una remuneración promedio equivalente a 1,9 salarios mínimos.

Esta diferencia muestra la precariedad que caracteriza a un sector fundamental para el bienestar de millones de personas, pero que aún enfrenta importantes desafíos en materia de reconocimiento laboral.

Un trabajo esencial que recibe salarios bajos

El informe del BID señala que los cuidadores remunerados a menudo enfrentan condiciones laborales desfavorables, incluido el trabajo a tiempo parcial, la falta de contratos formales, la falta de seguridad social y oportunidades limitadas de capacitación.

Estas dificultades afectan especialmente a las mujeres, que representan la mayoría del personal de cuidados.

La investigadora Lucila Nejamkis, en un análisis publicado por Latinoamérica21, sostiene que esta situación responde, en parte, a la percepción histórica del cuidado como una responsabilidad femenina y no como una actividad laboral que requiere conocimiento, tiempo y remuneración adecuada.

Según la especialista, cuando una tarea es considerada una obligación natural de las mujeres, es más fácil que sea infravalorada económicamente, incluso cuando se convierte en un trabajo remunerado.

Trabajo invisible equivale al 21% del PIB regional

Más allá de las personas que reciben un salario por cuidar, hay una cantidad considerable de trabajo doméstico y de cuidados que se realiza a diario sin compensación económica.

Preparar alimentos, limpiar, cuidar a los niños, acompañar a los mayores y gestionar consultas médicas son algunas de las actividades que permiten el funcionamiento de los hogares.

Sin embargo, muchas de estas tareas no se cuentan como empleo remunerado y recaen principalmente en mujeres.

Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), citados en el análisis, el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado representa aproximadamente el 21% del producto interno bruto de América Latina y el Caribe.

De ese valor económico, alrededor de las tres cuartas partes son generadas por mujeres.

Si bien estas tareas no implican necesariamente una transacción monetaria, representan una contribución significativa al sostenimiento de la economía.

Las mujeres enfrentan mayores dificultades laborales

La distribución desigual de las responsabilidades domésticas también tiene consecuencias para la independencia económica de las mujeres.

Quienes dedican una mayor cantidad de horas al cuidado no remunerado tienen menos tiempo para insertarse en el mercado laboral, continuar sus estudios o desarrollar actividades productivas.

Esto puede traducirse en menores ingresos, dificultades para contribuir a la seguridad social y una mayor vulnerabilidad económica durante la vejez.

El análisis de Nejamkis también destaca que los trabajadores asalariados del sector pertenecen, en muchos casos, a grupos que enfrentan mayores barreras laborales.

Entre ellas se encuentran mujeres afrodescendientes, indígenas, migrantes y de bajos ingresos.

Según los datos citados por la investigadora, más de la mitad de los trabajadores de cuidados remunerados son afrodescendientes y alrededor del 3% pertenecen a pueblos indígenas.

Estas características reflejan cómo las desigualdades económicas, de género y de origen social se cruzan dentro del mercado laboral de cuidados.

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