Arte San Ramón (ASR)entre sus principales actividades, cuenta con una pinacoteca ejemplar: preocupada por adaptar sus espacios, impresionante en la preparación de exposiciones, infinitamente acogedora. Algo esencial es que alterna entre jóvenes y docentes a quienes puede presentar varias veces, en sintonía con su renovación e innovación creativa.
Sucede con las obras de carracedoalias Jorge Luis Miranda Carracedo. Debería ser al revés… pero está el hecho de que lo conocen mejor como Carracedo. ¡Otros artistas incluso usan un seudónimo o apodo!
No tuvimos el placer de ver una exposición anterior de Carracedo en ASR. Fue un descubrimiento, como ya lo expresamos y, cuando hablamos de visitas en plural, es que una sola mirada no basta para apreciar las cualidades y complejidad del conjunto expuesto.
el dibujo de carracedo
el jíbaro
Carracedo es un dibujante excepcional –no nos gusta el adjetivo “grande”, aunque sería apropiado– y es consciente de la importancia capital del dibujo en sus obras.
Diríamos que envía un mensaje con leonardo da vinci y la apropiación de los famosos Dibujo del Hombre de Vitruvio. Una recreación, ya que aquí el ser humano perfectamente proporcionado es un simio y un astronauta. Esta no es una gran copia, sino una interpretación con sentido del humor y más.
Si prácticamente dedicamos nuestro texto al dibujo de Carracedo, gran colorista igualmente, no subestimamos nuestras preferencias por ese modo de expresión, fundamental y plural.
Ahora, el artista, cubano de nacimiento y formación, español de residencia, internacional de fama, tiene un dibujo que quiere que compartamos en “Tres veces uno”, es decir, “tres caminos”, pero abierto a un cuarto o más…
Tiene al mismo tiempo una extrema facilidad, una libertad absoluta, una fluidez ilimitada, represente o no, en las líneas vegetales que arroja al espacio. Produce vértigo en el contemplador… como acompañando al astronauta, aún incierto y onírico. La fragilidad de la línea se convierte en fuerza.
De repente, Carracedo construye una arquitectura desconocida, como si se tratara de una extraña anatomía del edificio y de la ciudad, en “Ciudad Muerta”, pintura sobre tela. Pero parece que las líneas contienen, captan, encierran geométricamente las formas, entonces emerge la volumetría.
Luego, es capaz de un dibujo totalmente barroco, embriagador, entre casas, monumentos, figuras humanas, movimientos, vías de “tránsito”, con diferentes escalas y hasta estilo libre, una alucinación más gráfica que pictórica,
Prácticamente habría que “recorrer” cada una de las obras, donde el dibujo tiene su propia definición, relacionada con lo que expresa y tal vez quiere que sepamos percibir. Por supuesto, no falta Caribe, parte histórica y geográfica.la ceiba –árbol y canoa– que un Carracedo indoamericano maneja en todos los sentidos. Estos recuerdos ya nos habían impresionado cuando los descubrimos.
En este sentido, nos encanta el despliegue -serial- de formatos, iguales y pequeños, casi miniaturas… respecto a los cuadros de mayor tamaño. El artista se convierte en un astronauta taíno, un manipulador de la luz y el sol.
Nada es imposible en el arte. Cuando Carracedo dibuja el árbol y el cayuco, de derechas y de atrás, el trazo tensa, describe, conforma, al mismo tiempo con disciplina y fantasía.
De repente evocamos a Ingres, el dibujante más famoso del siglo XIX. Cuando le dijeron que reproducía demasiado sus composiciones, respondió que prefería retocarlas y embellecerlas que crear obras nuevas. ¡Carracedo, en pleno siglo XXI, no se cansa de reiterar sus temas, su rigor, sus atractivos!
Definitivamente, como describen los grandes del dibujo, es una “mano”, pero pensante e inspirada, intelectual e históricamente, imaginativa y crítica. Ignora la ignorancia y la pura decoración, sin dejar de producir trabajos hermosos.
Quizás, por la conciencia vital de Carracedo, el astronauta ocupa tanto espacio: la tierra ya ofrece poco a nadie. Se intensifica la violación de los derechos humanos, lo que inspiró excelentes obras y el título de la exposición.
Este prohibido ver, oír, hablarsin olvidar las agresiones a la naturaleza -flora y fauna-. El elefante es un símbolo, el simio otro, más seductor y realista, de interpretaciones complejas.
Del dibujo a la pintura
Hemos leído la obra de Carracedo en relación con el dibujo, en su soltura y vigor, sin considerarla preparatoria de la etapa pictórica. Sin embargo, no podemos “olvidarnos” del pintor, la riqueza de su paleta y la sustancia de su pincelada.
La reflexión crítica y el cuestionamiento omnipresente sobre la identidad, la memoria, la autobiografía, la evolución imparable, se nutren, junto con el dibujo, el uso y la elección del color. Suelen celebrar sus armonías, matices y contrastes, destacando también en Carracedo el valor del collage y los pigmentos superpuestos.
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El historiador del arte, paula gomezFue curadora de “Tres veces uno”, y su excelente presentación integró investigación, evaluación e interpretación del conjunto de obras.


