El Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdinexpresó este jueves su confianza en que se realice la reunión de cancilleres de la región para abordar el veto constitucional de la oposición en Nicaragua «lo antes posible».
«En cuanto a la fecha, esperamos tener esta reunión lo antes posible, poco después de la Asamblea General de las Naciones Unidas (a finales de septiembre)», declaró Ramdin en un encuentro con agencias de noticias internacionales, entre ellas EFE.
Ramdin explicó que continúan las conversaciones entre Estados Unidos, anfitrión de la reunión, y los demás Estados miembros de la OEA para «materializar una fecha aceptable para todos» que también permita la participación de un «número óptimo» de Ministros de Asuntos Exteriores.
El secretario general destacó que la reunión no debe limitarse a condenar lo ocurrido en Nicaragua, sino que debe servir «tomar medidas»incluidas sanciones financieras y prohibiciones de viajar contra determinadas personas.
«Lo que está pasando en Nicaragua es absolutamente inaceptable. Pero no basta una simple condena. Si nos reunimos tiene que ser para tomar medidas», afirmó.
El Consejo Permanente de la OEA, con sede en Washington, aprobó el 19 de agosto convocar a una reunión de ministros de Relaciones Exteriores del organismo, aún sin fecha, para abordar la situación en Nicaragua, luego de que el presidente del país, daniel ortegaamenazó con cancelar las elecciones.
La convocatoria fue aprobada con el voto a favor de 26 países, el rechazo de Brasil y la abstención de México.
La reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la OEA es un mecanismo extraordinario que la organización rara vez utiliza para abordar temas de especial importancia para la región.
Nicaragua abandonó formalmente la OEA en 2023, tras años de críticas por parte de la organización al Gobierno de Ortega y su reelección.
El 4 de septiembre, la Asamblea Nacional de Nicaragua inició el proceso para reformar la Constitución e impedir la participación en las elecciones de opositores considerados «traidores a la patria», en un movimiento con el que Ortega y su esposa, la copresidenta Rosario Murillo, buscan consolidar su poder.
Ortega, un ex guerrillero sandinista de 80 años, gobierna Nicaragua desde 2007 en medio de acusaciones de fraude electoral y persecución política a rivales para evitar la competencia electoral.


