Escritura científica. EFE.
La exposición a los contaminantes del aire, especialmente a las partículas finas (PM2,5 y PM10) y al dióxido de nitrógeno (NO2), aumenta significativamente los pensamientos suicidas y el riesgo de muerte por suicidio, según un metaanálisis publicado este miércoles en el Journal of Epidemiology & Community Health.
Los resultados del estudio, realizado por el Centro de Salud Pública de la Universidad Queen de Belfast (Reino Unido), indican que los factores ambientales -especialmente las exposiciones ambientales- deben tratarse como factores de riesgo en las estrategias de prevención del suicidio.
Por ello, los autores recomiendan integrar la protección ambiental y la planificación urbana como herramientas esenciales para prevenir el suicidio.
El trabajo recuerda que cada año más de 720.000 personas mueren por suicidio en el mundo, lo que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a desarrollar un Plan de Acción de Salud Mental para reducir este problema de salud pública global en al menos un tercio entre 2013 y 2030.
El efecto de la exposición a factores ambientales sobre trastornos mentales como la depresión o la ansiedad ha sido ampliamente estudiado, pero su efecto sobre el riesgo de suicidio es menos conocido.
Para averiguarlo, los investigadores analizaron datos existentes sobre contaminación ambiental, acústica, lumínica y del agua, y tuvieron en cuenta factores sociodemográficos como el sexo y los ingresos, que también podrían influir en el riesgo de muerte por suicidio y conducta suicida.
El análisis también reveló la relación con otros contaminantes del aire, como el dióxido de azufre (SO2), el ozono (O3) y el monóxido de carbono (CO).


