La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) confirmó este jueves que mantiene secuestrado al subteniente del Ejército de Colombia María Camila Pantoja Hernándezcuyo secuestro fue informado el miércoles por fuentes militares en el departamento de Arauca (este), limítrofe Venezuela.
A través de un video publicado en redes sociales, el Frente de Guerra Oriental del ELN Reivindicó este hecho y advirtió que cualquier intento de rescate por parte de las autoridades podría poner en riesgo la vida del oficial.
«Asumimos la responsabilidad de esta operación militar y, al mismo tiempo, responsabilizamos a las Fuerzas Armadas de Colombia por cualquier intento de rescate que ponga en riesgo su vida», dijo un miembro del ELN que aparece en el video portando un arma de fuego y con el rostro cubierto.
En el material audiovisual difundido en redes sociales y recogido por medios colombianos, el grupo armado envía un mensaje a la familia del subteniente: “les decimos que no tengan miedo, que estos son los riesgos de la guerra que vive el país a diario. Que María Camila se encuentra bien y sus derechos serán respetados de acuerdo a las realidades de la guerra que vive la región”, dice el portavoz del ELN.
La Décimo Octava Brigada informó este miércoles que la subteniente se desplazaba por el casco urbano del municipio de Saravena, en Arauca, cuando fue interceptada por dos hombres armados que se desplazaban en una motocicleta.
Tras conocer el incidente, el Ejército activó los protocolos de búsqueda y coordinación con la Armada, la Fuerza Aeroespacial de Colombia (FAC) y la Policía Nacional para dar con el paradero de la uniformada y asegurar su liberación.
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, exigió la víspera la liberación inmediata de la subteniente y anunció el despliegue de todas las capacidades de la fuerza pública para encontrarla y «lograr su regreso sano y salvo».
Arauca es uno de los departamentos más afectados por los conflictos armados en Colombia debido a la presencia histórica del ELN y su ubicación en la frontera con Venezuela, lo que constituye un corredor estratégico para grupos armados ilegales.
El enfrentamiento armado ha provocado desplazamientos, confinamientos y amenazas contra comunidades rurales, además de afectar la movilidad y actividades económicas de la población como la ganadería y la agricultura.


