La Altagracia avanza como una de las grandes potencias turísticas del país, pero detrás de sus hoteles, playas e inversiones millonarias se agravan desafíos sociales que amenazan con desbordar la capacidad de la provincia: más pobreza, menos policías y médicos por habitante, y servicios públicos que no avanzan al mismo ritmo que el crecimiento poblacional y económico.
El arquitecto Julio César Corral, coordinador técnico del Plan Estratégico de la provincia de La Altagracia y responsable del estudio del Plan Estratégico La Altagracia 2030, presentó datos que muestran cómo se ha transformado el territorio en los últimos 15 años y hacia dónde se dirige si se mantiene el ritmo de crecimiento actual.
Corral advirtió que el auge económico de la provincia no necesariamente se traduce en mejores condiciones de vida para sus habitantes. Explicó que alrededor del 85% de los trabajadores del sector turismo ganan menos de RD$20 mil mensuales, mientras que la canasta familiar ronda los RD$44 mil.
“Si generamos cada vez más Producto Interno Bruto, si construimos más y más hoteles y tenemos cada vez más gente pobre, ¿eso es sostenibilidad?” Corral cuestionó al referirse a la contradicción entre el crecimiento económico y los indicadores sociales de la provincia.
Según los datos presentados por el arquitecto, el porcentaje de hogares pobres, que alcanzó el 50,1% en 2010, podría ascender al 57% en 2030, a pesar del crecimiento sostenido del turismo y de la actividad económica.
Corral explicó que esta situación está relacionada, entre otros factores, con el nivel de ingresos de los trabajadores del sector, ya que la mayoría recibe salarios que no alcanzan para cubrir el costo de la canasta familiar. “Evidentemente, cuando la canasta familiar está en 44 mil en este momento, lógicamente los números no me funcionan”, afirmó.
En materia de seguridad, el arquitecto explicó que la relación entre policías y habitantes pasó de un agente por cada 580 personas a uno por cada 940 en 2022, mientras que para 2030 se proyecta un policía por cada 1.500 habitantes.
«Quiere decir que la población aumentó y el cuerpo policial no aumentó. O sea, ese ambiente es cada vez más inseguro», dijo Corral.
El sistema de salud también se enfrenta a una presión cada vez mayor. Según los datos presentados, la provincia contaba con siete médicos por cada 10.000 habitantes y para 2022 la cifra se redujo a cinco, mientras que la proyección para 2030 apunta a apenas tres médicos por cada 10.000 habitantes. Además, hay un dentista por cada 10.000 personas.
Corral señaló que esta situación provoca que los vecinos de la zona tengan que viajar a Santo Domingo para recibir ciertos servicios de salud. Incluso, informó que médicos han llegado a pedir préstamos para montar clínicas en la zona ante la falta de profesionales.
«Claro, sol y playa, aventura, eso está muy bien, pero ¿y el resto? ¿Cómo llevamos el resto?». afirmó el arquitecto al cuestionar si el desarrollo del entorno turístico está respondiendo a las necesidades de quienes viven en la provincia.
La movilidad es otro desafío. Corral indicó que el 65% del parque vehicular de La Altagracia está compuesto por motocicletas, proporción que podría ascender al 85% en 2030.
En su opinión, el aumento en el uso de motores está relacionado tanto con los niveles de ingresos de la población como con las deficiencias del transporte público, debido a que muchos trabajadores deben desplazarse desde Higüey hacia las zonas hoteleras.
El crecimiento territorial también muestra la magnitud de la expansión. Corral explicó que el área entre Verón y Punta Cana pasó de 19 kilómetros cuadrados en 2013 a 49 kilómetros cuadrados en 2023, con proyección de llegar a 75 kilómetros cuadrados en 2030. “Entre Verón y Bávaro, si lo sumamos, ya tenemos la mitad de Santiago”, dijo, aprovechando la comparación para dimensionar la expansión urbana que vive la zona.


