Él Tribunal Colegiado de San Pedro de Macorís pospusieron para el 2 de octubre la audiencia para la audiencia de acusación del Ministerio Público contra el Segundo Teniente del Ejército Orlando Ramírez Medinaprocesado por la comisión de actos de violencia de género y doméstica y trata de personas en perjuicio de una expareja.
La procuradora adjunta María del Carmen de León, de la Dirección de Dictamenes y Litigios ante las Altas Cortes, quien forma parte del equipo litigante que representa al Ministerio Público en el juicio, dijo que la audiencia fue postergada por falta de quórum en el tribunal que no estaba completamente formado.
“Es un tribunal colegiado y solo vino un juez, por lo que reprogramó la audiencia de este caso para el 2 de octubre”, dijo la vicefiscal general a los periodistas que se acercaron a ella a su salida del tribunal.
Recordó que, en la audiencia anterior, celebrada el 27 de mayo, la víctima no fue trasladada a disposición judicial, por lo que deploró las situaciones que se han presentado de manera recurrente en el proceso y que han impedido que el juicio avance.
Dijo que en mayo se suspendió la audiencia hasta el 27 de julio y los jueces se abstuvieron alegando que ya conocían un caso penal que involucraba a la víctima.
«El Ministerio Público está listo para escuchar su acusación. Siempre estamos listos, y lo demás escapa a nuestra respuesta», dijo ante la decisión del tribunal, que esta vez pospuso de oficio la audiencia.
“Es un proceso delicado, porque involucra la violación de derechos fundamentales, como: la violencia de género y la trata de personas”, dijo.
«Estamos hablando aquí de la violación de derechos fundamentales que están bien garantizados, no sólo por la Constitución, sino también por acuerdos internacionales, como la Convención de Palermo».
El equipo del Ministerio Público a cargo del caso incluye, además del fiscal adjunto De León y la fiscal judicial Yoanna Bejarán, la titular de la Fiscalía Especializada contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas (PETT), la fiscal América Ramírez, en representación de la Fiscalía de San Pedro de Macorís.
Sobre el proceso penal
Ramírez Medina, quien también es empresario, cometió los hechos contra su expareja, un ciudadano venezolano, a quien agredió físicamente en distintas ocasiones.
El imputado ha utilizado reiteradamente tácticas dilatorias para obstaculizar el desarrollo del juicio penal iniciado hace unos seis años.
La Fiscalía del Distrito Judicial de San Pedro de Macorís, la Unidad de Atención a Víctimas de Violencia de Género, Violencia Intrafamiliar y Delitos Sexuales, en conjunto con la Fiscalía Especializada contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas (PETT), realizaron una investigación penal contra el militar por el hecho de que, en repetidas ocasiones, agredió física, verbal y psicológicamente a su expareja.
El 13 de noviembre de 2019, aproximadamente a las 7:10 de la mañana, en la residencia del imputado, ubicada en el sector Hazim de San Pedro de Macorís, agredió físicamente y amenazó de muerte a la víctima, causándole múltiples traumatismos en antebrazo y pierna derechos, según se establece en un informe con los resultados del examen físico de fecha 13 de noviembre de 2019, emitido por el Instituto Nacional. de Ciencias Forenses (Inacif), que forma parte del expediente de prueba.
El caso fue denunciado ante la Unidad de Atención a Víctimas de Violencia de Género de San Pedro de Macorís, estableciéndose que, en otros hechos, Ramírez Medina golpeó en varias ocasiones a la víctima y que continuó amenazándola de muerte y ordenando su deportación de República Dominicana.
Durante las investigaciones la víctima fue evaluada y mediante examen físico se confirmó que presentaba politraumatismos y abrasiones y heridas contusas en la región parietal del cráneo y en ambos brazos, pierna derecha y tórax posterior, así como pérdida de las uñas de los dedos índice y mayor de la mano derecha.
La mujer también fue sometida a evaluaciones psicológicas que establecieron la presencia de niveles muy altos de ansiedad, manifestándose en tensión, preocupación constante, irritabilidad, dificultad para dormir, preocupación por su salud y dificultad para conciliar el sueño, además de presentar altos síntomas de depresión.
Por otro lado, el Ministerio Público estableció, a través de sus propios registros de investigación, que la mujer también fue víctima del delito de trata de personas y que su traficante y agresor fue su expareja sentimental.
El órgano de fiscalía detalla que constató que la víctima había sido maltratada por el imputado y que, tras contactarla a través de las redes sociales, le proporcionó los medios para traerla al país, donde la explotó laboralmente, ejerciendo fuerza, abuso de poder, y aprovechándose de su vulnerabilidad, para establecer una relación servil, limitando su libertad de movimiento y su derecho a la privacidad.


