spot_img
25 C
Santo Domingo
miércoles, septiembre 2, 2026
spot_img

Subero Isa, Germán y Molina los tres que cambiaron justicia

Deberías Leer

Loyda Peña

En las últimas tres décadas la Poder Judicial dominicano ha experimentado una profunda transformación estructural donde la institucionalidad, la dignidad física y la digitalización han sido los ejes centrales de sus tres propietarios: Jorge Subero Isa (1997-2011), Mariano Germán (2011-2019) y Luis Henry Molina (2019-2026).

A pesar de pertenecer a épocas diferentes, tener estilos muy distintos y agenda propia, los jueces Subero Isa, Germán y Molina compartieron propósitos comunes que, durante estos años, han fortalecido el sistema judicial.

Con sus lógicas diferencias, los tres mantuvieron idénticas líneas de Estado en cuanto a la defensa de la autonomía presupuestaria frente a otros poderes públicos, la protección del mérito académico en la Escuela Nacional de la Magistratura (ENJ) para evitar el clientelismo y los esfuerzos por consolidar la seguridad jurídica como pilar de confianza para la inversión nacional y extranjera.

Limpieza de la casa

La llamada “primera ola de reformas” comenzó con el nombramiento de Subero Isa por el Consejo Nacional de la Judicatura (CNM). Esto eliminó el control político directo que existía sobre los tribunales, ya que los magistrados de la Suprema Corte de Justicia (CSJ) eran elegidos directamente por el Senado de la República.

Durante su gestión, la profilaxis interna de Subero Isa comenzó con la implementación de los primeros sistemas de inspección interna, que permitieron someter a procesos disciplinarios a decenas de jueces que fueron sancionados por faltas éticas graves, y cancelar a un gran número de alguaciles.

Según una cifra oficial confirmada por el propio Subero Isa en sus cuentas consultadas, el Pleno del alto tribunal destituyó por mala conducta a un total de 47 magistrados (entre titulares y suplentes).

Un caso emblemático fue el de la jueza Esther Angelán Casasnovas, de la Tercera Sala Penal del Distrito Nacional, quien en 2005 fue remitida a la justicia por el Pleno de la SCJ, por prevaricación y cohecho en el ejercicio de sus funciones.

«La corrupción judicial es un verdadero obstáculo para el avance del sistema. Insto a los jueces a actuar con absoluta transparencia, ya que el ejemplo debe comenzar desde el tribunal de jueces si queremos mantener el respeto a la ley», Subero Isa sentenció el 7 de agosto de 2006 en un acto de toma de posesión en la provincia de Santo Domingo, donde abordó directamente la necesidad de una autodepuración institucional.

Escándalos mediáticos

Germán asumió el cargo tras la reforma de 2010, por lo que tuvo que liderar la transición hacia un nuevo sistema que dio paso a la creación del Consejo de la Judicatura (CPJ) como órgano administrativo y disciplinario autónomo.

Bajo su administración proliferaron las suspensiones y destituciones de jueces. Un total de 22 magistrados (12 mujeres y 10 hombres) fueron removidos de sus cargos, la mayoría luego de que la Inspección General verificara fallos y variaciones de medidas de coerción “sospechosas”, para favorecer a imputados vinculados al narcotráfico, lavado de dinero y sicariato.

El régimen disciplinario durante la administración de Germán se endureció drásticamente, luego de los escándalos mediáticos que sacudieron la estructura de los tribunales a finales de 2015 y mediados de 2016, con el caso de la jueza Awilda Reyes Beltré y el consejero Francisco Arias Valera; y el de los jueces Víctor Mejía Lebron, Rosó Vallejo Espinosa y José Dionisio Duvergé Mejía.

Todos fueron sobreseídos, pero sólo Reyes Beltré y Arias Valera comparecieron ante la justicia específicamente por el caso del concejal de Pedro Brand, Erickson de los Santos Solís (Ney), acusado de sicariato, y a cuyo favor el juez dictó auto de “no caso” a cambio de un soborno de RD$500,000.

“El juez que negoció con el crimen organizado ya no es juez; es un delincuente de traje que deshonra la majestad de la ley y contra ellos seremos implacables, caiga quien caiga”, dijo Mariano Germán durante una conferencia en la sede del Poder Judicial el 16 de noviembre de 2015.

el bloqueo

En la gestión de Molina que concluye en los próximos días, la lucha contra la corrupción interna tuvo un enfoque sistémico, institucional y tecnológico. Se centró en el fortalecimiento de la Inspección General y se caracterizó por el secreto procesal. Nada fue mediado,

En lugar de la persecución penal, su estrategia hacia los magistrados tuvo tres ejes específicos: estableció un sistema automatizado y digital de distribución de archivos; tiempos de respuesta automatizados mediante firma electrónica, y modificó el Reglamento Disciplinario.

Con estas tres acciones eliminó la discrecionalidad del juez sobre el control físico de la agenda del tribunal, impidiéndole así favorecer a una parte con el simple «archivo» de un expediente, que no tiene facultad de «vender» favores procesales, y al mismo tiempo protegiendo la carrera judicial de denuncias falsas o chantajes contra jueces honrados.

El caso más destacado de seis (6) destituciones ocurridas durante su gestión fue el del juez de Instrucción Francisco Rodríguez Consoró (entre 2022 y 2023) por presuntas irregularidades tras emitir el polémico auto de destitución en el caso de corrupción inmobiliaria “Los Tres Brazos”. También se estaban investigando decenas de denuncias forzadas que, por secretismo, han permanecido dentro de los muros de la institución.

“La suspensión de jueces por malas prácticas pasó a la historia”, célebre frase de Molina al inicio de su gestión en diciembre de 2019, cuando garantizó que ningún juez volvería a ser juzgado en los medios. y que la depuración judicial no debería ser un “espectáculo público” sino más bien un procedimiento administrativo cerrado guiado por la Inspección.

El legado de los tres.

Cada uno en su tiempo aportó transformaciones estructurales que, sin duda, cambiaron definitivamente la administración de justicia en la República Dominicana.

El arquitecto institucional

Con su llegada a la SCJ tras la reforma constitucional de 2010, Subero Isa marcó el nacimiento del moderno Poder Judicial. Su mayor hito positivo fue el diseño e implementación de la Ley 327-98 de la Carrera Judicial, que logró que los jueces dejaran de ser designados a voluntad por el Senado.

Fundó la Escuela Nacional de la Magistratura (ENJ) y estableció el mérito académico como única forma de pertenecer a los tribunales. Creó los primeros mecanismos formales de control de activos para los jueces, a través de estrictas auditorías bajo la famosa tesis de que “un juez que no puede juzgar sus activos centavo a centavo” era sospechoso de corrupción.

Dignidad física del constructor.

El legado de Germán fue la construcción y equipamiento de modernos Palacios de Justicia en todo el territorio nacional, rescatando a los tribunales de la sobrepoblación física y dignificando la figura del juez. Reestructuró la dirección general de Mediciones Catastrales y Registro de Títulos, agilizando la entrega de títulos de propiedad y erradicando mafias falsificadoras.

INg. revolución digital

Molina asumió la presidencia de la SCJ con una visión de gestión empresarial. Su gestión se destacó por desmantelar la burocracia papelera y conducir a los tribunales hacia la era de la automatización y la eficiencia de los procesos.

Su hito más relevante fue la implementación masiva de la firma electrónica de jueces, el acceso a expedientes en línea, la ventanilla única y audiencias virtuales, descentralizar el acceso a la justicia y reducir el contacto físico propenso a la corrupción. También eliminó el histórico atraso judicial del tribunal superior, y más del 70% de las salas de audiencias son gratuitas.

- Advertisement -spot_img

Otros Artículos

- Advertisement -spot_img

Últimas Noticias