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jueves, octubre 15, 2026
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“Rojo”: una obra de duelo entre el arte, el poder y el miedo a ser olvidado

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Santo Domingo.-¿Qué pasa cuando un artista llega a la cima de su carrera y comienza a sentir que el mundo que lo estableció está cambiando? ¿Podrá el arte conservar su esencia cuando el dinero entra en juego y las nuevas tendencias amenazan con desplazar a los grandes maestros?

Estas preguntas recorren Rojo, la obra del dramaturgo estadounidense John Logan que llegó por primera vez al país, bajo la producción de Apoloniuss Producciones, con una propuesta teatral que trasciende la historia de un pintor para ahondar en los conflictos que acompañan a la creación artística.

Parte

La pieza encuentra en las interpretaciones de Orestes Amador y Shalim Ortiz el vehículo para desarrollar un enfrentamiento intelectual, emocional y generacional entre dos hombres que observan el arte desde perspectivas diferentes.

La historia se desarrolla en Nueva York a finales de los años cincuenta. Mark Rothko, uno de los grandes exponentes del expresionismo abstracto, recibe un encargo de enormes dimensiones económicas y artísticas: crear una serie de cuadros para un exclusivo restaurante. Para asumir el trabajo contrata a Ken, un joven pintor que lo admira y llega a su taller dispuesto a aprender de su experiencia.

Maestros

Lo que comienza como una relación entre maestro y discípulo pronto se convierte en un enfrentamiento sobre la naturaleza del arte, el valor de la experiencia, la responsabilidad del creador y el miedo a perder vigencia con el paso del tiempo.

Orestes Amador: intensidad de un maestro en conflicto.
En la piel de Mark Rothko, Orestes Amador construye un personaje de fuerte temperamento, pensamiento incisivo y profundas contradicciones. Su interpretación transmite las exigencias de un artista que defiende con vehemencia sus convicciones, al tiempo que intenta comprender las transformaciones que amenazan su universo estético.

Silencio

Amador profundiza en la complejidad del pintor y asegura que sus reflexiones no se quedan en simples discursos sobre el arte. Sus gestos, silencios, reacciones y cambios de intensidad ayudan a revelar a un hombre que, detrás de su autoridad intelectual, también enfrenta sus propias inseguridades.

“Rojo”: una obra de duelo entre arte, poder y miedo al olvido
Bajo la dirección general y producción de Ramón Santana.

Su experiencia actoral queda patente en las escenas más conflictivas, cuando el personaje exige de su interlocutor la capacidad de argumentar y el coraje de cuestionar lo que parece incuestionable.

Creador

El Rothko de Amador no es sólo un maestro decidido a transmitir sus conocimientos. También es un creador que lucha por preservar su identidad en un momento en el que nuevas tendencias comienzan a redefinir el panorama artístico.

Al igual que Ken, Shalim Ortiz representa la inquietud de un joven artista que busca conocimientos, herramientas y nuevas formas de entender su oficio.

Teatro

— dúo de actores
La interacción entre ambos actores constituye uno de los ejes fundamentales de ROJO: mientras Rothko defiende la profundidad y trascendencia del arte, Ken encarna la necesidad de abrirse a nuevas posibilidades.

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