Santo Domingo.– El periodista y escritor Pablo McKinney abordó el fenómeno que denomina “comunicación coprológica” durante una entrevista en el podcast De Cerca con Karina Alarcón, donde cuestionó prácticas comunicativas basadas en la mentira, la explotación de la miseria humana y el interés económico.
McKinney explicó que acuñó el término en 1998, tras reflexionar sobre ciertos contenidos que empezaban a ganar espacio en los medios.
“La comunicación coprológica es comunicación basada en la mentira, en la explotación de la miseria humana”, explicó el comunicador, quien agregó que este tipo de contenidos pueden llegar al extremo de crear situaciones y pagar a personas para que desempeñen determinados roles.
Durante la conversación con Karina Alarcón, McKinney señaló que el fenómeno ha adquirido nuevas dimensiones con las redes sociales y la llamada economía de la atención, porque producir y distribuir contenidos es cada vez más sencillo y barato.
En su opinión, esta realidad también ha permitido que algunas personas conviertan la comunicación en un mecanismo de presión contra funcionarios, empresarios y otras figuras públicas.
“Ya no se comunican, sino chantajean”, dijo McKinney, refiriéndose a quienes llevan a cabo ataques públicos y posteriormente presentan propuestas económicas para detenerlos.
El periodista aclaró que cuestionar o criticar a una persona no constituye en sí mismo una mala práctica, ya que la crítica es parte del ejercicio de la libertad de expresión. El problema, sostuvo, aparece cuando se fabrican acusaciones o información falsa con un fin económico.
McKinney: “Deberías decir lo que puedas probar”
Al referirse a la práctica periodística, McKinney defendió la necesidad de investigar y verificar cada información antes de hacerla pública. “Hay que decir lo que se puede probar”, enfatizó, destacando que el periodista debe verificar los hechos, confrontar las versiones y escuchar a todas las partes involucradas.
Para el comunicador, el periodismo responsable puede ser menos rentable y requerir más trabajo, pero permite preservar el elemento que se considera más importante para cualquier profesional de la comunicación: la credibilidad.
La joya del periodismo es la verdad.
McKinney también consideró que las redes sociales han contribuido a que las personas tengan acceso a una mayor cantidad de información, pero, al mismo tiempo, han facilitado la circulación de contenidos falsos, no verificados e incluso eventos que nunca ocurrieron.
Respecto a la objetividad, reconoció que lograrla completamente puede ser una utopía, pero señaló que el periodista debe intentar acercarse a ella a través de la investigación, la verificación y el compromiso con la verdad.
El periodista también cuestionó el uso de la libertad de expresión como argumento para justificar prácticas que, según él, perjudican la calidad del debate público.
“El problema no es la libertad, es que la libertad se ha convertido en libertinaje”, afirmó. McKinney reiteró que el ejercicio del periodismo requiere preparación, cultura general, curiosidad y amor por la verdad, considerando que la credibilidad sigue siendo el principal activo de quienes ejercen esta profesión.


