En tiempos de incertidumbre sobre el futuro de una comunidad o de una sociedad determinada y, más aún, del mundo, generalmente aparecen miedos incontrolables, fobias de lo más absurdas. Al mismo tiempo, aparecen figuras o movimientos mesiánicos de un número importante de individuos que se presentan como salvadores, reivindicando un conocimiento exclusivo de las causas de la confusión o de las tragedias momentáneas: el chivo expiatorio. Sucede hoy aquí y en el mundo.
La expresión es conocida. “caza de brujas”. No es una mera expresión; Se refiere a un hecho ocurrido en Europa en el siglo XI que fue de profunda confusión, cuestionamiento de la fe, crecimiento demográfico, resurgimiento de las ciudades, inicio de las Cruzadas y grandes disputas religiosas que duraron alrededor de tres siglos, etc. Para poner fin a la convulsión, se recurrió a la construcción de un relato que explicara su origen: brujería, hechicería relacionada con el Maligno, Satán. Sus practicantes: las mujeres, y de ellas, las más vulnerables; viudas, mujeres solteras y mujeres mayores. Por eso, las figuras mitológicas, grotescas, narices y desaliñadas montados en una escoba que aterrorizan.
Como chivo expiatorio Decenas de miles fueron quemados en hogueras. Este es el caso de los judíos que, por razones religiosas y a menudo políticas y económicas, han sido acusados de todos los males y pecados del mundo. Con ese mito y para purificar la “raza”, los nazis construyeron campos de exterminio donde murieron o fueron cremados 6 millones de judíos. Como ironía de la historia, el actual gobierno israelí está llevando a cabo un plan para exterminar a los palestinos, y Alemania corre el peligro de ser gobernada por un partido neonazi apoyado abiertamente por la Rusia de Putin.
Hoy, el chivo expiatorio es el migrante. A esto se le atribuye la crisis global de las economías, la política, los servicios básicos, la violencia y el crimen, etc. Pero, a diferencia del mito de las brujas, del imaginado carácter diabólico de los judíos, entre otros mitos, las migraciones constituyen una realidad ineludible. Cataluña no sería lo que es hoy sin las migraciones procedentes de Andalucía, el norte de Italia sin las inmigrantes procedentes del sur, Francia, los países del centro y norte de Europa sin la de su región sur, África, Asia y Sudamérica. Pero el caso más grotesco es el de Estados Unidos, un país de inmigrantes construido por inmigrantes, pero que financia a la ultraderechista Internacional antiinmigrante.
En nuestro caso somos la séptima economía de la región, superamos los 11 millones de turistas al año. Segunda potencia de la región. Anunciamos: “Hambre Cero”, en gran medida porque producimos el 85% de los alimentos que se consumen diariamente. Nada de esto sería posible sin la fuerza laboral de origen haitiano. Sin embargo, las mujeres del mismo origen se ven privadas de su derecho a dar a luz y a los niños de un asiento en los edificios cuya construcción se basó en el sudor de sus padres. La deficiencia en aulas escolares, servicios de salud, transporte, vivienda, etc., se debe básicamente a la corrupción y no a la migración, nuestro eterno chivo expiatorio.
El silencio sobre ese mito podría ser letal para la economía del país.


