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lunes, septiembre 7, 2026
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cuando las diferencias se abrazan

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Santo Domingo.-Coincidiendo con el lanzamiento esperado del musical homónimo protagonizado por Jennifer López, una nueva versión de «The Kiss of the Spider Woman», un clásico del Teatro Universal que, casi cinco décadas de su creación, continúa desafiando al público de todas las generaciones, llega a los escenarios dominicanos.

El trabajo se presentará desde el jueves 9 hasta el domingo 12 de octubre en la sala de LA Dramatico del Palacio de Bellas Artes, bajo la producción de Juancito Rodríguez y la dirección de Orestes Amador, consolidándose como una de las asambleas teatrales más esperadas de la temporada.

La historia, basada en la famosa novela del escritor argentino Manuel Puig publicada en 1976, tiene lugar en una celda en la prisión de Villa Devoto, en Buenos Aires, durante los años de represión política.

La trama
Allí, dos hombres aparentemente irreconciliables se ven obligados a compartir el confinamiento: Valentín, un militante revolucionario con convicciones ferroviarias, y Molina, un hombre sensible que evade la realidad a través del cine y la fantasía.

La tensión inicial entre los dos está dando paso a un proceso de transformación que desafía sus propias ideas y revela la fuerza de los humanos por encima de cualquier diferencia.

Desde su publicación, el trabajo ha trascendido las páginas para conquistar escenarios en todo el mundo. Fue adaptada al cine en 1985 por Héctor Babenco, con las interpretaciones maestras de William Hurt y Raúl Juliá, un trabajo que le valió al Oscar el mejor actor, y también se convirtió en un exitoso musical de Broadway en 1993, ganador de Seven Tony Awards. Hoy, la historia renace en el cine con una nueva versión musical protagonizada por Jennifer López, lo que demuestra que sus temas permanecen tan urgentes y actuales hace medio siglo.

dominicano
En la versión dominicana, Vicente Santos y Yasser Michelén se sumergen en la complejidad emocional de sus personajes, explorando no solo sus ideologías opuestas, sino también sus vulnerabilidades más profundas.

«Nos identificamos con el lado más humano de Valentín y Molina,» confesamos a los actores, «porque ambos defienden verticalmente lo que creen, pero también aprenden a mirar más allá de sus diferencias y reconocerse a sí mismos como seres humanos en medio de la confinamiento». Esa dualidad: la firmeza de las convicciones.

Teatro

– Forzado
La coexistencia forzada en un pequeño espacio funciona como una metáfora de la sociedad misma: un lugar donde las ideas chocan, los prejuicios emergen y la empatía se convierte en una forma de resistencia, que nadie resiste.

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