spot_img
23.4 C
Santo Domingo
martes, septiembre 1, 2026
spot_img

Revolución GLP-1, mirada al tratamiento obesidad

Deberías Leer

SANTO DOMINGO.-El debate sobre los medicamentos basados ​​en el péptido similar al glucagón 1 (GLP-1) ha ocupado un lugar central en la conversación médica, pero a menudo se pierde en la superficie de la vanidad.

Lejos de ser la “solución mágica” que promueven las redes sociales, la realidad es que estamos ante un cambio de paradigma en la medicina metabólica, que nos obliga a ver la obesidad no como una falta de voluntad, sino como una patología compleja que requiere abordajes científicos precisos.

El Dr. Ivón Peña, nutricionista clínico, es enfático en el punto de partida, advirtiendo que el GLP-1 no es un invento farmacéutico, sino una hormona natural que produce nuestro cuerpo. Es, en esencia, un mensajero: “Cuando comemos nuestro intestino no sólo recibe alimento, sino que también envía información al cerebro y al páncreas.

El GLP-1 es parte de esa conversación”, afirmó. Comprender este mecanismo biológico es la clave para entender por qué estos fármacos no sólo actúan sobre el hambre, sino que también son capaces de reconfigurar la salud metabólica del paciente. La especialista, quien es directora médica de Clínica Control, describe que los medicamentos que actúan sobre esta vía pueden influir tanto en el control de la glucosa como en el apetito.

El peligro de la popularidad de estos medicamentos radica en el error común de reducir su uso a una rápida pérdida de peso. Según los análisis clínicos actuales, los objetivos del tratamiento con GLP-1 son múltiples:

  • Regulación metabólica: Mejora la respuesta de la insulina y controla los niveles de glucosa en sangre, especialmente en pacientes con diabetes tipo 2.
  • Reducción de riesgos: Combatir enfermedades asociadas como hipertensión, hígado graso, apnea del sueño y, en determinados casos, reducir eventos cardiovasculares mayores.
  • Preservación funcional:
    El éxito no se mide sólo por los kilos perdidos, sino por la calidad de esa pérdida; La atención debe centrarse en reducir la grasa preservando la masa muscular.

La llamada al orden

Peña habla de un fenómeno preocupante en la consulta: el uso de medicamentos por recomendación social o para ver resultados de terceros. “No es correcto pensar simplemente ‘este medicamento es para bajar de peso’ sin mirar qué presentación estamos usando, cuál es su indicación y qué paciente tenemos frente a nosotros”, señala.

La prescripción de estos fármacos requiere una práctica médica rigurosa que va mucho más allá de la prescripción médica. Antes de administrar una dosis, el médico debe evaluar todo un espectro de parámetros:

  • Historial médico completo: Evolución del peso, hábitos alimentarios e historia clínica.
  • Perfil de laboratorio: Glucosa, hemoglobina glucosilada, función renal y hepática y perfil lipídico.
  • Evaluación de contraindicaciones: Revisión de la historia gastrointestinal, pancreática y endocrinológica.

Una responsabilidad

es compartido
El avance que representan estas terapias es innegable, pero su poder conlleva una responsabilidad compartida. Aclara que la obesidad no se soluciona culpabilizando al paciente ni repartiendo recetas al azar: la clave está en el apoyo médico.

- Advertisement -spot_img

Otros Artículos

- Advertisement -spot_img

Últimas Noticias