Santo Domingo.- Tauar o impregnar detalles, figuras o nombres permanentes en la piel Se ha convertido en una modalidad que cada vez gana más popularidad; hasta hace poco, quienes optaban por usarlo eran estigmatizados.
Willys Mayobanex Encarnación de Jesús, joven artista que se dedica a este arte desde hace nueve años, dice que antes de iniciar este tipo de procedimientos hay que prepararse con el uso de materiales esterilizados para evitar el contagio de enfermedades que transmiten hepatitis, VIH, Papiloma Humano y otras infecciones que puedan ser de riesgo para los clientes.

Afirma que hoy existen diversas escuelas y academias que ofrecen talleres de la técnica, y hay muchos jóvenes que buscan aprender el oficio debido a la popularidad que ha ganado tanto a nivel mundial como en el país.
Con la colocación de estos detalles tan particulares, las personas buscan expresar su identidad, recordar momentos inolvidables o portar símbolos con un valor personal o cultural de gran significado en su vida.
“Hacer un dibujo en la piel puede tardar una hora o más dependiendo del tipo de gráfica que la gente elija usar, y entre los que vienen hay menores de edad, aunque uno no lo asume sin la autorización y firma y acompañamiento de la madre o los padres, así como personas mayores, como un hombre de 72 años que ha venido varias veces a tatuarse”, comentó Encarnación de Jesús.
El joven que estudió pintura, dibujo y artes plásticas luego abandonó el papel y se inclinó por esta modalidad sobre la piel, citó que los dibujos sobre los que la gente prefiere son las letras, es decir, los nombres; corazoncitos, flores, estrellas, mariposas y otros pequeños dibujos que pueden tener un precio de RD$1,500.00 a 2,000 y más dependiendo del tamaño y complejidad.
Comenta que al principio conoció a personas que juraban que nunca se harían tatuajes, y luego se hicieron varios porque entendieron que ni más ni menos personas hacen un dibujo, y luego se vuelven adictos.
“Las mujeres son quienes más los soportan y deciden en función de los procesos que puedan estar pasando con sus parejas o hijos”, se refirió a Encarnación de Jesús dueños de “Estudio de tatuajes Willy RD” ubicado en Americo Lora en el sector Alma Rosa en el municipio Santo Domingo Este.

Asegura que una vez realizado el tatuaje permanente no hay forma de eliminarlos, si utilizan técnicas para modificarlos cuando alguien se arrepiente de tener nombres o figuras relacionadas con exparejas, especialmente.
Insiste en que un tatuaje no define a las personas, porque hay muchos que los llevan y son mejores seres humanos, mientras que otros sin llevarlos cometen muchas faltas.
Versión de usuario
José Ceballos, un joven que vive en Boston, Estados Unidos con su esposa, quedó encantado y decidió llevar el nombre de su madre y desde entonces se han ido sumando una gran variedad de ideas.
«En Estados Unidos hasta los policías y los bomberos tienen tatuajes, no sé si aquí la gente te ve mal; allá no te piden nada, si verifican tu edad… no se permiten niños».dijo Ceballos, quien trabaja como conserje en una escuela en Estados Unidos y no tiene inconveniente en hacerse tatuajes; Llegó a ese país procedente de Santo Domingo cuando tenía cuatro años.
Como él, su esposa también se ha contagiado por lucir tatuajes, con nombres de sus seres queridos, mariposas, flores y otras figuras llamativas de la moda.
Orígenes
Según datos históricos, la palabra tatuaje posiblemente surgió del samoano «tátau», que significa marcar o golpear dos veces (en referencia al método tradicional de aplicar diseños o estarcidos), se incorporó al español a través del francés, tatouage. Los marineros que viajaban por el Océano Pacífico se encontraron con los samoanos y quienes, fascinados por sus tatuajes, tradujeron erróneamente la palabra. «debe» como un tatuaje. En japonés, la palabra utilizada para los diseños tradicionales, o aquellos que se aplican mediante métodos tradicionales, es «hormonas» (literalmente grabar); «irezumi» se utiliza para referirse a cualquier tipo de tatuaje, mientras que «tatuaje» Se utiliza para diseños de origen no japonés.


