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miércoles, octubre 28, 2026
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Mercado binacional de Dajabón, entre calma y dinamismo comercial

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Dajabón.-Con mercancías dispuestas en carretillas, bolsas al hombro, bolsas llevadas en la cabeza y otros productos que pasan de mano en mano, los compradores haitianos recorren el mercado fronterizo de Dajabón para abastecerse de alimentos, verduras, plásticos y otros artículos que llevan a su país.

El movimiento comercial forma parte de la vida cotidiana de esta provincia dominicana, donde el intercambio con Juana Méndez, en Haití, constituye una de las principales actividades económicas, que se realiza cuatro días a la semana, e incluso uno adicional, pero con menor asistencia.

Sin embargo, detrás de la circulación de personas y mercancías, los comerciantes advierten que el negocio atraviesa un período de cierta recesión debido a los conflictos sociales y políticos en la vecina nación, pese a que esta zona se ve menos afectada por la lejanía de los lugares controlados por las pandillas.

El desplazamiento es tal que, en los días de mercado, cruzan desde Haití entre 18.000 y 25.000 personas, según estimaciones del representante del Ministerio de Industria y Comercio de Dajabón, Edward Vélez.

Según Vélez, esta cifra puede duplicarse considerablemente durante la temporada navideña, cuando aumentan las ventas en la zona.

Mercado binacional de Dajabón, entre la calma y el dinamismo comercial
Haitianos cargando productos que compraron en el mercado.

El volumen de compradores convierte al mercado en un punto clave para la comercialización de productos dominicanos y para el abastecimiento de las comunidades haitianas cercanas a la frontera.

Pequeñas compras

A pesar de la cantidad de personas que acuden al mercado, no todos llegan con grandes cantidades de dinero o realizan compras al por mayor.

Vélez describe la actividad como un “mercado de supervivencia”, en el que muchos compradores compran pequeñas cantidades de productos para cubrir sus necesidades diarias o llevan mercancías a sus comunidades para venderlas.

Esta situación se pudo observar en la puerta fronteriza, por donde los residentes pasaban con uno o dos productos para sus negocios.

Alimentos y verduras se encuentran entre los artículos que buscan quienes cruzan desde Haití. A estos se suman productos industrializados, plásticos y otros bienes que forman parte de la oferta comercial de Dajabón, así como cemento, bloques, entre otros.

“Los haitianos compran todos los productos que produce República Dominicana, tanto industrializados como en sentido general. Antes te puedo decir que hace 20 años solo el flujo de mercancías era de 2 o 3. Ahora se vende de todo: plásticos, abarrotes, bueno, hasta los servicios que ofrece Dajabón se ofrecen a Haití”, dijo Abigaíl Bueno, presidenta de la Asociación de Comerciantes Minoristas.

Manifestó que visitan supermercados, farmacias, talleres y salones de belleza.

lo que se ve

En un recorrido por el mercado binacional, comerciantes haitianos y dominicanos vendieron desde alimentos hasta ropa y juguetes, productos que fueron adquiridos en su mayoría por haitianos y, en menor medida, por compradores dominicanos.

Para los consumidores, el mercado representa una oportunidad para obtener los artículos que necesitan y, en algunos casos, comprar pequeñas cantidades para revenderlos y obtener ingresos. Esta combinación de consumo y reventa sostiene una actividad comercial que conecta a vendedores dominicanos con familias y pequeños comerciantes haitianos.

Preocupaciones por la recesión

Noel Fernández, presidente de la Asociación de Comerciantes del Mercado, aseguró que la actividad se mantiene prácticamente normal, aunque reconoció que hay cierta recesión en la actividad comercial, lo que afecta el desarrollo de los negocios.

Y en un mercado en el que numerosos negocios dependen de la llegada de compradores haitianos, cualquier disminución del poder adquisitivo, del volumen de compra o de la circulación comercial se deja sentir en las ventas diarias.

El dirigente consideró que también hay que prestar atención a las condiciones en las que se desenvuelven los pequeños y medianos comerciantes, muchos de los cuales están vinculados a esta actividad desde hace décadas.

Su preocupación se extiende a los cambios que podría provocar el desarrollo de nueva infraestructura comercial en la zona, particularmente el llamado Puerto Seco de Dajabón.

Planteó la necesidad de proteger a los negocios tradicionales para evitar que quienes han apoyado durante años el intercambio fronterizo queden en desventaja ante las transformaciones comerciales.

“En el mercado de Dajabón está todo tranquilo y avanzando con normalidad… con el mercado abarrotado de gente”, informó recientemente el alcalde de ese distrito, Santiago Riverón, quien ha solicitado que se amplíe el espacio.

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