París.- El presidente de Francia, Emmanuel Macron, pidió este miércoles que las escuelas secundarias reanuden las clases el próximo lunes, tras las vacaciones de otoño, e instó a reducir la tensión tras semanas de protestas estudiantiles.
«Espero que, después de las vacaciones de Todos los Santos, las escuelas puedan reabrir, porque cuando hablamos del futuro de nuestros jóvenes, es necesario que puedan volver a clase», afirmó Macron en una entrevista difundida en el canal YouTube HugoDécrypte, dirigida a un público juvenil.
Macron sostuvo que las demandas de los estudiantes habían sido escuchadas por el Gobierno y defendió el restablecimiento de la normalidad en los centros educativos.
«Lo que quiero, sobre todo, es que puedan volver a clases, que vuelva la calma y que los institutos puedan reabrir en buenas condiciones», subrayó el jefe de Estado.
Tras un mes de manifestaciones y bloqueos de escuelas, el Gobierno anunció el pasado lunes las primeras medidas para responder a las demandas de los jóvenes, entre ellas la sustitución progresiva de Parcoursup, la plataforma de acceso a la universidad, antes de 2028.
Macron afirmó que su Gobierno trabajará también para mejorar las condiciones materiales de los centros educativos, otra de las demandas del movimiento, a través de un calendario específico de acciones, entre otros compromisos, y no evitó la autocrítica.
«No fuimos lo suficientemente rápidos, colectivamente, en nuestra respuesta. Deberíamos haber actuado más rápido, incluido yo mismo», admitió el presidente en respuesta al enfado de los estudiantes de secundaria.
Las organizaciones estudiantiles consideraron insuficientes los anuncios y llamaron a continuar las movilizaciones en los próximos días, mientras sus representantes serán recibidos este jueves por el ministro del Interior, Laurent Núñez, a quien acusan de excesiva contundencia policial ante sus manifestaciones.
Precisamente, Macron calificó los episodios de violencia registrados durante las movilizaciones estudiantiles como un «fracaso colectivo» y expresó su «apoyo y compasión» tanto a los estudiantes heridos como a los agentes de las fuerzas de seguridad.
Manifestó, en este sentido, que ni los jóvenes que participaron en las protestas ni los policías que intervinieron lo hicieron con la intención de verse involucrados en situaciones tan graves.
Preguntado sobre las lesiones sufridas por los estudiantes, incluida la pérdida de un ojo de un joven de dieciséis años en Tours y la amputación de una mano por otro de quince años en Lens, tras la explosión de una granada policial, Macron afirmó que estos casos le causaron un dolor profundo y subrayó que «nada justifica» estas consecuencias.
El presidente francés explicó que hasta hoy no había hecho declaraciones concretas sobre el movimiento estudiantil porque sus testimonios anteriores se referían a los disturbios, saqueos y ataques registrados el 17 de octubre, y no a las semanas anteriores de movilización estudiantil, que comenzaron a finales de septiembre.
También señaló que se han abierto más de medio centenar de investigaciones relacionadas con posibles actuaciones irregulares de las fuerzas de seguridad, pero defendió la necesidad de mantener el orden público.
Macron reconoció una vez más que la respuesta policial inicial no había estado suficientemente preparada ante los acontecimientos del 17 de octubre, cuando grupos de «delincuentes procedentes a menudo de barrios periféricos» atacaron edificios públicos y comercios en el centro de varias ciudades, creando una «situación sin precedentes», afirmó.
El presidente atribuyó la magnitud de los disturbios de ese día a una combinación de falta de anticipación, acción de grupos de extrema izquierda y saqueos.
Antes del 17 de octubre, la ira social era «subestimada por los servicios de inteligencia», afirmó Macron, convencido de que este movimiento de protesta que sacude a Francia es «una expresión multifacética de la ira social».
De todas formas, consideró que «no hay exigencias que justifiquen lo que vimos el 17 de octubre».
Los estudiantes tienen previsto asistir el viernes a la ‘cacerolada’ convocada por los ‘chalecos amarillos’ en varios puntos del país, incluida la puerta de la Asamblea Nacional.
Y, al día siguiente, se sumarán a las manifestaciones que sindicatos y ‘chalecos amarillos’ han convocado en todo el país por tercer sábado consecutivo en protesta por el encarecimiento de la vida y en defensa de los servicios públicos.
A partir del lunes relanzarán los bloqueos escolares tras finalizar las vacaciones escolares y el 5 de noviembre participarán en la jornada de huelga general convocada por los sindicatos.


