Este 12 de junio, cuando Free Media Network convocó a la cadena internacional “Amor se paga con amor”, no estará realizando simplemente una jornada de comunicación.
Estará levantando una trinchera de dignidad ante una de las agresiones más prolongadas, crueles e injustificables de la historia contemporánea: el bloqueo económico, comercial, financiero y energético impuesto por Estados Unidos contra Cuba.
Durante más de seis décadas, el imperialismo norteamericano ha intentado derrotar a la Revolución Cubana mediante el hambre, la escasez y el sufrimiento.
Ha apostado por la erosión de un pueblo heroico, convencido de que la asfixia económica conseguiría lo que las invasiones, los sabotajes, el terrorismo, las campañas de desinformación y el aislamiento diplomático no pudieron conseguir.
Sin embargo, una y otra vez, la historia ha demostrado que la dignidad de un pueblo consciente vale más que cualquier arsenal de sanciones. El bloqueo no es una política abstracta. Tiene caras específicas. Se expresa en las dificultades para adquirir combustible, medicamentos, equipos médicos, materias primas y tecnologías.
Se traduce en apagones, limitaciones productivas y obstáculos al desarrollo. Es una guerra económica diseñada deliberadamente para generar desesperación y provocar cambios políticos favorables a los intereses de Washington.
Son cómplices de esa agresión quienes hoy hablan de la “crisis cubana” y guardan silencio sobre el bloqueo. Intentan presentar las consecuencias como si fueran causas, ocultando el papel central que juega la política criminal de la Casa Blanca en las dificultades que enfrenta la isla.
Ante esta realidad, la respuesta del pueblo cubano no ha sido la rendición. Ha sido la resistencia. Cuba sigue defendiendo su independencia, su soberanía y el derecho a construir su propio destino sin tutela extranjera.
Millones de cubanos continúan apoyando un proyecto social que, incluso en las condiciones más adversas, ha sabido garantizar la salud, la educación, la cultura y la solidaridad internacional.
Porque si hay una nación que ha practicado el internacionalismo como principio y no como discurso, esa es Cuba. Los médicos cubanos han ido donde otros no querían llegar. Las brigadas de salud han enfrentado epidemias, terremotos, huracanes y pandemias en decenas de países. Miles de profesionales formados en la isla han servido a los pueblos del mundo. Cuba ha compartido lo que tiene, no lo que le sobra.
Por eso, cuando Free Media Network afirma que “el amor se paga con amor”, está expresando una verdad profunda: la solidaridad con Cuba no es un acto de caridad. Es un compromiso ético, político y humano con un pueblo que durante décadas ha estado del lado de las causas justas de la humanidad.
Hoy más que nunca es necesario romper el cerco mediático que acompaña al bloqueo económico. Es imprescindible denunciar la hipocresía de quienes hablan de democracia mientras castigan colectivamente a once millones de personas por el simple hecho de defender su soberanía.
Es urgente desmantelar la narrativa imperialista que intenta presentar a la víctima como culpable y al agresor como defensor de la libertad.
La batalla por Cuba es también la batalla por el derecho de todos los pueblos a decidir su destino. Lo que está en juego no es sólo el futuro de una isla caribeña. Lo que está en juego es la posibilidad de que una pequeña nación pueda existir sin someterse a los dictados de una potencia imperial.
La cadena internacional “El amor se paga con amor” es un llamado a la conciencia. Es una invitación a convertir la solidaridad en acción, la indignación en denuncia y el compromiso en movilización.
Porque cuando Cuba resiste, también resisten los sueños de justicia de millones de hombres y mujeres en el mundo.
Y porque ante el bloqueo, ante la agresión y ante la soberbia imperial, la respuesta del pueblo seguirá siendo la misma: más solidaridad, más resistencia y más lucha.
Cuba no está sola.
Nunca lo será.


