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lunes, noviembre 2, 2026
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La obesidad también pesa sobre el corazón

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Santo Domingo.-Durante años se hablaba de obesidad principalmente en términos de peso, alimentación o apariencia física. Hoy en día, la perspectiva médica es mucho más amplia: se reconoce como una enfermedad crónica capaz de afectar el corazón, los vasos sanguíneos, la presión arterial y el metabolismo.

El desafío es comprender que detrás de esos kilos de más puede haber alteraciones que, con el tiempo, comprometan la salud cardiovascular.

La dimensión del problema es considerable. En 2022, más de mil millones de personas vivían con obesidad en el mundo, alrededor del 13% de la población mundial, y las proyecciones indican que para 2035 alrededor de 1,9 mil millones de adultos podrían verse afectados.

A esto se suma un dato especialmente relevante: se estima que dos tercios del exceso de mortalidad asociado a la obesidad es atribuible a enfermedades cardiovasculares.

Esta relación lleva a los especialistas a insistir en que condiciones como la hipertensión, el colesterol alto, la diabetes tipo 2 o la insuficiencia cardíaca no siempre deben observarse de forma independiente. En personas con obesidad, pueden ser parte de una condición cardiometabólica más compleja que requiere una evaluación integral.

que pasa dentro

El impacto de la obesidad en el sistema cardiovascular se produce a través de diferentes mecanismos.
El exceso de grasa corporal, particularmente la grasa visceral que se acumula alrededor de los órganos, puede liberar sustancias inflamatorias y hormonales capaces de promover un aumento de la presión arterial, alterar la respuesta del cuerpo a la insulina y aumentar el riesgo cardiometabólico.

El Dr. Víctor Nolasco, gerente médico de Obesidad y Diabetes de Adium Centroamérica y el Caribe, explica que cuando aumenta la grasa corporal también pueden aumentar las señales que alteran el equilibrio de la presión arterial, el metabolismo y la inflamación.

Indica: «Pero no toda la grasa que representa un riesgo es visible. También puede acumularse alrededor del corazón y las arterias, donde favorece procesos inflamatorios, rigidez vascular y la formación de placas que dificultan el flujo sanguíneo».

Con el tiempo, destaca, esta situación puede contribuir al desarrollo de hipertensión, enfermedades coronarias, arritmias o insuficiencia cardíaca.

En algunos pacientes, el corazón también puede volverse más rígido y requerir un mayor esfuerzo para realizar su trabajo.

Una mirada diferente

La forma en que abordamos la obesidad también está cambiando. Tradicionalmente, la atención podría centrarse en controlar los niveles de presión arterial, colesterol o glucosa por separado. El consenso científico actual sugiere observar cómo estos factores pueden estar conectados por una misma raíz metabólica.

Plantea que la evaluación cardiovascular de una persona con obesidad puede abarcar no sólo su peso, sino también la distribución de la grasa corporal, la presión arterial, los niveles de lípidos y glucosa en sangre, la calidad del sueño, la actividad física, la salud mental, la capacidad funcional y otras enfermedades presentes.

Tratamiento

— Individualizado
Su tratamiento debe ser integral, individualizado y sostenido. Las intervenciones en el estilo de vida son esenciales e incluyen dieta, actividad física, gestión adecuada del sueño y apoyo psicológico.

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