República Dominicana vive una de sus etapas históricas más complicadas, tras la crisis económica global generada por el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán, hace poco más de un mes.
Un panorama de incertidumbre se vislumbra a nivel planetario, especialmente en naciones, como nuestro caso, que no producen petróleo ni otros recursos energéticos. Existe un panorama complejo de volatilidad que podría degenerar en estallidos sociales, en el hipotético caso de que se agrave la crisis derivada del conflicto bélico que se desarrolla en Oriente Medio.
Consciente de la crítica situación, la administración que encabeza el presidente Luis Abinader ha designado una comisión de alto nivel, integrada por los ministros, José Ignacio Paliza, Eduardo Sanz Lovatón y Magín Díaz, de la Presidencia, de Industria y Comercio y de la Pyme y de Hacienda, respectivamente; con el fin de buscar un consenso nacional que posibilite la adopción de medidas consensuadas que sirvan para mitigar los efectos de la crisis económica global.
Los comisionados ya se reunieron con el expresidente Danilo Medina, líder del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), quien ha dicho que esta organización política prefiere esperar a que el gobierno presente el plan para mitigar la crisis que ha prometido. Mientras que el expresidente de la República y presidente del Partido Fuerza del Pueblo, Leonel Fernández, se ha negado a dar su opinión hasta que el gobierno le presente sus ideas en una reunión prevista para el próximo miércoles.
En este difícil momento de incertidumbre se requiere mucha cautela por parte de los principales sectores que afectan la vida nacional; Aunque, los principales partidos de la oposición no parecen dispuestos a sentarse a dialogar para asumir compromisos con las autoridades gubernamentales. En el caso del PLD, la situación es más compleja, por el maltrato mediante la judicialización de la política al que lo ha sometido el oficialismo, mecanismo antidemocrático conocido como “lawfare”; Ahora su verdugo oficial lo invita a ser parte del consenso nacional.
En este punto hay que tener en cuenta que la democracia dominicana no se caracteriza por sus virtudes. Contrariamente a la creencia popular, esta forma de gobierno en el país descansa en los partidos políticos y sus dirigentes. Y precisamente, el momento exige una consulta social y política sincera y de amplio alcance, sin discriminación.
Aquí vale la pena tener presente el planteamiento del político británico Winston Churchill, quien solía decir que la democracia, en su esencia, era la necesidad de inclinarse, de vez en cuando, ante las opiniones de los demás, sin que ello supusiera la pérdida de influencia. Además de los pobres, la crisis global amenaza seriamente a la clase media. En República Dominicana, este segmento poblacional dinamiza la economía y contribuye a la motorización de los planes de desarrollo diseñados por las autoridades gubernamentales.
Las acciones de la clase media trascienden incluso lo económico y pasan a lo político, dada su capacidad para moldear la opinión pública e influir en las masas. Dada la volatilidad del poder actual, afectan a ciertos actores que pueden crear las condiciones para el desplazamiento de un gobierno determinado.
La administración del presidente Abinader ha optado por prácticas populistas, empujando hacia un panorama económico de incertidumbre que podría empeorar en la situación actual.
En resumen, la política tiene sus paradojas. Ahora, el PLD, luego de recibir malos tratos judiciales por parte del oficialismo, es ahora una pieza importante para un esperado consenso nacional.


