spot_img
25.6 C
Santo Domingo
lunes, octubre 26, 2026
spot_img

El cambio demográfico que se avecina, las mujeres y el control de la natalidad

Deberías Leer

Sin duda, el problema mundial de la contracción de la natalidad causa preocupación y peor aún las muertes causadas por: las guerras entre países, las causadas por enfermedades naturales, las que se ven a diario por accidentes de tránsito, los suicidios, los feminicidios, tragedias de diversos tipos, tienen graves consecuencias en campos de la economía como la fuerza laboral, las migraciones, la nacionalidad y las recomposiciones dentro de nuestras sociedades.

El envejecimiento de la población mundial tiene sus consecuencias para el crecimiento económico. La primera víctima es el sistema de pensiones y, lógicamente, el sistema sanitario. Cuando la población en edad de trabajar disminuye, la fuerza laboral y la capacidad de crecimiento económico se reducen.

A medida que la población activa disminuye en los países desarrollados y con mercados emergentes, los ingresos fiscales y, por tanto, las pensiones se ven afectados, por lo que el papel de las mujeres en estos momentos de transición demográfica es crucial.

La familia dominicana ha sufrido una pérdida sustancial durante las últimas cinco décadas, por decir lo menos. “Durante las últimas cinco décadas, la tasa de natalidad global ha disminuido dramáticamente, y la tasa de fertilidad global se ha reducido a más de la mitad, de aproximadamente 5 hijos por mujer a alrededor de 2,2 hijos en 2021. Esta tendencia es global, aunque con variaciones significativas entre países y regiones, y se debe a factores como el retraso en la edad de tener hijos, cambios en las prioridades sociales y profesionales, y un mejor acceso a la planificación familiar”

Las mujeres constituyen la mitad de la población mundial, tienden a vivir más que los hombres y la proporción de personas mayores de 65 años es mayor. Pero si analizamos el porcentaje de edad laboral (la tasa femenina y la participación laboral) ya ronda el 50% desde hace aproximadamente dos décadas y media.

Si bien la brecha de género en educación está disminuyendo notablemente, lo vemos en los graduados de educación superior, aún persisten dificultades en oportunidades como el acceso a servicios financieros, salarios y derechos legales, por nombrar algunos. Actualmente, las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de acceder a la educación terciaria (colegio o universidad). Estas tendencias son positivas.

Tantas mujeres cualificadas mientras un alto porcentaje no está integrado en el mundo laboral, lo que desperdicia talento a nivel económico y social. Si las mujeres desarrollaran plenamente su potencial en el mercado laboral, se lograrían grandes avances macroeconómicos. Para tener una idea de lo que significaría, por ejemplo, el PIB de Estados Unidos aumentaría un 5%, en Japón un 9%, en los Emiratos Árabes Unidos un 12% y en Egipto un 34%. Fuente Banco Mundial. ¿Y nosotros? Es una tarea de investigación.

La emigración del país vecino tiene una tasa de natalidad muy superior a la nuestra. Un hogar típico dominicano hoy tiene un promedio de 4 miembros y el de los haitianos es de 7. Lo lógico es esperar un reemplazo paulatino en un par de décadas. Esto tendrá varias repercusiones en distintos órdenes.

La pérdida de PIB per cápita atribuible a la brecha de género en el empleo ronda el 27% en determinadas regiones de África, Sri Lanka, Bangladesh, Líbano, Pakistán, por citar varios ejemplos. La matrícula escolar debería aumentar porque las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de gastar sus ingresos en la educación de sus hijos. La productividad de las empresas es mayor cuando son negocios propiedad de mujeres y con políticas de contratación más justas.

Actualmente, el uso de mujeres altamente calificadas es un objetivo accesible para Japón, que este año inauguró a su primera ministra. Sanae Takaichi. «Es la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra en la historia de Japón y asumió el cargo en octubre de 2025». Revitalizar Japón es lograr que más mujeres trabajen.

En economías como la nuestra, con poblaciones de mayor edad, aumentar la participación femenina en la fuerza laboral puede mitigar el efecto de una fuerza laboral pequeña y estimular el crecimiento. Para modificar esta realidad, el gobierno y el sector privado pueden jugar un gran papel enfocando políticas públicas que logren una reducción de la brecha de género en salud, educación, servicios de infraestructura y acceso a servicios financieros, promoviendo las licencias parentales y la creación de guarderías. Por cierto, en estos dos últimos temas se ha avanzado mucho. Pero todavía falta.

Otro aspecto a tener en cuenta es que las mujeres dominan los sectores de empleo irregular e informal. Estos ofrecen menos beneficios y seguridad social que el empleo regular o de tiempo completo.

La preocupación común es que colocar más mujeres en la fuerza laboral reducirá las tasas de fertilidad, exacerbando la disminución de la población. Y en muchos países hay señales claras de una disminución de los nacimientos en este sentido.

Existe una relación negativa entre la fertilidad y la participación en la fuerza laboral que cambia la relación entre las parejas a la hora de sustentar los gastos del hogar.

Sólo la participación de los hombres en las tareas domésticas combina mejor la maternidad y el trabajo, lo que conduce a una mayor participación de las mujeres y, por tanto, a una fertilidad relativamente mejorada.

El autor es economista.

- Advertisement -spot_img

Otros Artículos

- Advertisement -spot_img

Últimas Noticias