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miércoles, septiembre 16, 2026
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El calor pone en mayor riesgo a personas con determinadas enfermedades

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Santo Domingo.– Personas con enfermedades cardiovasculares, diabetes, afecciones renales o respiratorias y adultos mayores deben extremar precauciones ante las altas temperaturas registradas en el país, en un período en el que las condiciones asociadas al fenómeno de el niño Una vez más llaman la atención sobre los efectos que el calor prolongado puede tener en la salud.

Si bien las lluvias registradas en las últimas horas pueden ofrecer un alivio momentáneo, la combinación de altas temperaturas y humedad mantiene la sensación de calor y obliga al cuerpo a realizar mayores esfuerzos para regular su temperatura.

El impacto va más allá de la incomodidad y Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el estrés por calor puede agravar enfermedades cardiovasculares, diabetes, asma y otras afecciones respiratorias, además de aumentar la carga sobre los riñones, por lo que, para quienes viven con ciertas condiciones de salud, los períodos de calor requieren cuidados adicionales.

El cuerpo humano intenta mantener una temperatura estable mediante diferentes mecanismos, entre ellos la sudoración y el aumento del flujo sanguíneo a la piel. Sin embargo, cuando la humedad ambiental es alta, la evaporación del sudor se vuelve menos eficiente y el cuerpo puede tener mayores dificultades para liberar el exceso de calor.

Esta situación puede provocar deshidratación y suponer un estrés adicional para el corazón, los pulmones y los riñones, riesgo que aumenta cuando la persona ya padece una enfermedad crónica o toma medicamentos que pueden alterar la capacidad del cuerpo para responder a las altas temperaturas.

Mayor riesgo

  • Enfermedades cardiovasculares e hipertensión. Durante los períodos de calor, el corazón necesita trabajar más para llevar la sangre a la superficie de la piel y facilitar la pérdida de temperatura. Al mismo tiempo, la sudoración provoca la pérdida de agua y sales, lo que puede afectar la presión arterial y favorecer la deshidratación. Las personas con enfermedades cardíacas deben prestar atención a manifestaciones como mareos, debilidad, palpitaciones o sensación de desmayo.
  • Diabetes. Las altas temperaturas también requieren una mayor vigilancia entre quienes viven con diabetes. La deshidratación puede afectar los niveles de glucosa y dificultar su control. Además, el calor exige especial atención al almacenamiento de insulina, otros medicamentos y equipos utilizados para medir la glucosa en sangre, que deben mantenerse según las condiciones indicadas por sus fabricantes.
  • Enfermedades renales. Los riñones desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de líquidos y electrolitos del organismo. La pérdida excesiva de agua a través de la sudoración puede aumentar la carga sobre estos órganos. Sin embargo, las personas con insuficiencia renal u otras afecciones que impliquen restricciones de líquidos no deben aumentar su consumo de agua de forma indiscriminada. En estos casos se debe establecer la cantidad adecuada según las recomendaciones de su médico.
  • Enfermedades respiratorias. Las personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y otras afecciones respiratorias también pueden experimentar mayores dificultades durante los períodos de altas temperaturas. La OMS incluye las enfermedades respiratorias entre las afecciones que pueden verse agravadas por el estrés por calor, especialmente cuando el calor coincide con otros factores ambientales que dificultan la respiración.
  • Obesidad. Las personas con obesidad pueden tener más dificultades para disipar el exceso de calor corporal, lo que aumenta su vulnerabilidad al agotamiento por calor y otros trastornos relacionados con las altas temperaturas.
El calor pone en mayor riesgo a las personas con determinadas enfermedades
Indomet pronostica aguaceros por vaguada y altas temperaturas. Archivo.

Edad y medicamentos

Mayo Clinic destaca que adultos mayores requieren especial atención y señala que las personas mayores de 65 años tienen mayor riesgo de sufrir un golpe de calor debido, entre otros factores, a que el cuerpo puede tener más dificultades para adaptarse a los cambios bruscos de temperatura.

La presencia de enfermedades crónicas, la disminución de la sensación de sed y el uso simultáneo de varios medicamentos pueden aumentar esta vulnerabilidad.

Algunos medicamentos también pueden modificar la capacidad del cuerpo para mantenerse hidratado o responder adecuadamente al calor, incluidos ciertos diuréticos y medicamentos cardiovascularesasí como algunos antihistamínicos, antidepresivos y antipsicóticos.

En sus recomendaciones explica: «Esto no significa que deban suspenderse cuando aumenta la temperatura. Ningún medicamento debe suspenderse o modificarse por sí solo».recomendando a las personas que utilizan estos tratamientos consultar con su médico si requieren medidas adicionales durante períodos prolongados de calor.

Cómo protegerte

La OMS recomienda reducir la exposición al calor durante las horas más calurosas y evitar, siempre que sea posible, actividades físicas intensas durante estos periodos.

  • Permanecer en espacios frescos y ventilados, usar ropa ligera y holgada, refrescar el cuerpo y beber líquidos regularmente son algunas de las medidas básicas de prevención.
  • La hidratación, sin embargo, debe individualizarse cuando existen enfermedades cardíacas o renales. Las personas que tengan indicaciones médicas para limitar el consumo de líquidos deberán mantener las cantidades establecidas por su profesional de la salud.
  • También es recomendable evitar permanecer largos periodos en el interior de los vehículos estacionados, reducir la exposición directa al sol y planificar actividades al aire libre para las horas menos calurosas del día.
  • En casa, cerrar cortinas o persianas durante las horas pico de sol puede ayudar a reducir la acumulación de calor. Cuando las condiciones exteriores lo permiten, abrir las ventanas durante las horas más frescas promueve la ventilación.

Otro aspecto importante es prestar atención a adultos mayores que viven solos, personas con movilidad limitada y pacientes con enfermedades crónicasquienes pueden necesitar ayuda para hidratarse, trasladarse a un lugar fresco o reconocer tempranamente los efectos del calor.

El calor pone en mayor riesgo a las personas con determinadas enfermedades

Señales de advertencia

El agotamiento por calor puede manifestarse a través de sudoración intensa, cansancio, debilidad, mareos, dolor de cabeza, náuseas, calambres musculares o sensación de desmayo.

Ante estos síntomas la persona debe suspender la actividad que está realizando, trasladarse a un lugar fresco, aflojarse la ropa y comenzar a enfriar el cuerpo.

La situación se vuelve más preocupante cuando aparecen confusión, cambios de comportamiento, convulsiones, pérdida del conocimiento o temperatura corporal muy alta.

Estos síntomas pueden ser compatibles con un golpe de calor, considerado un emergencia medicapor lo que se debe buscar asistencia inmediata.

Las altas temperaturas no sólo representan una sensación desagradable. En personas con enfermedades cardiovasculares, metabólicas, renales o respiratorias pueden convertirse en un factor de riesgo adicional, de ahí la importancia de reconocer la vulnerabilidad individual y adoptar medidas preventivas antes de que aparezcan los primeros signos de afectación.

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