Identificar con mayor precisión los lugares donde podría comenzar la ruptura que desencadene un gran terremoto es uno de los avances que proponen investigaciones recientes basadas en el comportamiento de la zona de subducción de Kamchatkaen el lejano oriente de Rusia.
El trabajo tomó como referencia el potente terremoto registrado en esa región en 2025 y encontró que, antes de que ocurriera el evento, era posible distinguir sectores de la falla donde se había acumulado tensión durante décadas.
La investigación fue desarrollada por Axel J. Periolat y Gareth J. Funningdel Universidad de California, Riversidey publicado en la revista científica Cartas de investigación geofísica.
El hallazgo no significa que los científicos puedan predecir la fecha o el momento exacto en que ocurrirá un terremoto. Su importancia radica en que podría ayudar a determinar con mayor precisión qué zonas presentan condiciones para iniciar una ruptura mayor.
Las zonas de subducción se forman cuando una placa tectónica se desliza debajo de otra. En estos límites se originan algunos de los mayores terremotos registrados en el planeta y también pueden generarse tsunamis con un alto potencial destructivo.
Una nueva forma de estudiar los fracasos
Para desarrollar el análisis, los investigadores utilizaron mediciones del movimiento horizontal de la superficie obtenidas de estaciones GNSSSistemas de posicionamiento por satélite de alta precisión que permiten detectar pequeñas deformaciones del terreno.
A diferencia de otros enfoques, los científicos no establecieron previamente dónde deberían ubicarse las zonas de mayor fricción. En cambio, utilizaron los datos disponibles para construir un modelo probabilístico capaz de identificar las partes de la megafalla que tenían más probabilidades de permanecer bloqueadas.
Cuando ciertos segmentos de una falla permanecen bloqueados debido a la fricción a medida que las placas tectónicas continúan moviéndose, la tensión puede acumularse progresivamente a lo largo de años o incluso décadas.
El análisis identificó seis regiones principales con altas probabilidades de bloqueo en Kamchatka. Destacaba especialmente uno de ellos, formado por 618 elementos del modelo utilizado por los investigadores.
Los cálculos indican que, con un movimiento tectónico cercano a los 80 milímetros anuales, cada elemento bloqueado habría acumulado aproximadamente 5,8 metros de déficit de deslizamiento entre 1952 y 2025.
La cantidad de energía acumulada fue compatible con la magnitud del terremoto ocurrido en 2025, lo que proporciona evidencia sobre la relación entre el bloqueo prolongado de determinadas zonas de una falla y la posterior liberación de energía.
Los resultados también muestran que no es necesario que toda una falla permanezca inmovilizada para producir un gran terremoto. Una parte de él puede permanecer bloqueada durante bastante tiempo y concentrar una cantidad considerable de tensión.
Dos grandes terremotos en la misma región
Los científicos también compararon el terremoto de 2025 con el gran terremoto que ocurrió en Kamchatka en 1952estimada en una magnitud de 9,0.
El análisis encontró coincidencias entre las zonas profundas de la falla involucradas en ambos terremotos, lo que sugiere que algunas áreas de bloqueo pueden permanecer durante diferentes ciclos sísmicos y acumular tensión nuevamente.
Sin embargo, ambos acontecimientos tuvieron consecuencias diferentes en el océano.
Según la investigación, el terremoto de 1952 habría provocado un desplazamiento considerablemente mayor en la zona superficial de la falla, cerca de la fosa oceánica. Esa característica ayudaría a explicar por qué generó un tsunami mucho más destructivo que el ocurrido tras el terremoto de 2025.
El terremoto más reciente produjo amplitudes de aproximadamente 0,85 metros registradas por boyas DARDO y olas costeras de hasta dos metros en Hawaii. Por otro lado, para el terremoto de 1952 existen registros y estimaciones de alturas de entre 15 y 18 metros en sectores del sur de Kamchatka y del norte de las Islas Kuriles.
Esta diferencia muestra que dos enormes terremotos ocurridos en la misma región no necesariamente generan las mismas consecuencias. El impacto también depende de la parte de la falla donde se produce el mayor desplazamiento.
Lo que los científicos aún no pueden anticipar
Aunque el método supone un avance en el reconocimiento de zonas donde se concentra la tensión, los propios investigadores advierten de sus limitaciones.
Algunas de las zonas identificadas podrían verse condicionadas por la falta de suficientes estaciones geodésicas. El problema es especialmente importante en fallas ubicadas bajo el océano, donde obtener mediciones precisas sigue siendo mucho más difícil que en tierra.
Por este motivo, los científicos consideran necesario ampliar la geodesia del fondo marino observar mejor las deformaciones y comprender con mayor precisión el comportamiento de las zonas de subducción.
Actualmente se desarrollan esfuerzos de este tipo en diferentes partes del Pacífico utilizando instrumentos instalados en el fondo del océano y nuevas tecnologías de observación satelital.
Un mejor seguimiento podría ser especialmente importante para regiones sísmicamente activas como Japón, Chile, México, Nueva Zelanda y el Noroeste del Pacíficodonde existen zonas de subducción capaces de producir grandes terremotos.
el caso de Kamchatka Ofrece a los investigadores una oportunidad particular para evaluar el método, porque las áreas identificadas por el modelo coincidieron posteriormente con la región afectada por un terremoto real de gran magnitud.
Sin embargo, los avances no significan que la predicción de terremotos ya sea una realidad. La investigación nos permite acercarnos a determinar dónde La tensión necesaria para una futura ruptura puede estar aumentando, mientras se establece cuando Lo que sucederá sigue siendo una de las grandes incógnitas de la sismología.


