Imaginar una pequeña cámara del tamaño de una pastilla que una persona puede tragar y que, a medida que viaja naturalmente por el sistema digestivo, capta imágenes del interior del cuerpo puede parecer sacado de ciencia ficción.
Sin embargo, esta tecnología existe desde hace más de dos décadas y ha transformado la forma de estudiar una de las zonas del cuerpo humano más difíciles de explorar: el intestino delgado.
La doctora Ivelisse Liliana Jiménez, gastroenteróloga internista de los Centros de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Congresos Médicos y Telemedicina (Cedimat), explica que la videocápsula endoscópica (VCE) es un dispositivo que contiene una diminuta cámara y que, una vez ingerida, permite obtener imágenes durante su recorrido por el tracto gastrointestinal.
Destaca que su desarrollo representó un avance importante para la gastroenterología, particularmente porque durante décadas el intestino delgado fue considerado la «caja negra» del tracto digestivo, debido a las dificultades para visualizarlo completamente mediante procedimientos endoscópicos tradicionales.

“La cápsula endoscópica recibió la aprobación de la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) a principios de este siglo y desde entonces su uso se ha extendido progresivamente en diferentes partes del mundo”, afirmó.
A lo largo de estos años se han utilizado millones de cápsulas y numerosos estudios científicos han evaluado sus aplicaciones, ventajas y posibilidades para el diagnóstico y seguimiento de diferentes enfermedades gastrointestinales.
Cuando el origen no aparece
El médico asegura que una de las principales indicaciones de la cápsula endoscópica es investigar sangrados digestivos cuyo origen podría encontrarse en el intestino delgado, especialmente cuando otros estudios no han logrado identificar la causa.
Describe que estos pacientes pueden presentar signos como anemia o pérdida de sangre gastrointestinal sin que las evaluaciones convencionales puedan determinar de inmediato de dónde proviene el sangrado.
Señala que “en estas circunstancias, poder explorar visualmente grandes áreas del intestino delgado puede aportar información decisiva para orientar el diagnóstico y decidir los siguientes pasos. Esta capacidad explica por qué la cápsula endoscópica acabó modificando el abordaje de patologías que antes representaban un verdadero desafío para los especialistas”.
Más allá del intestino delgado
El especialista dijo que si bien inicialmente su mayor utilidad estuvo ligada al intestino delgado, con el paso de los años la tecnología se ha desarrollado para estudiar otras partes del sistema digestivo. Existen cápsulas diseñadas para obtener imágenes del esófago, por ejemplo, que pueden ser útiles en determinados pacientes que necesitan una evaluación de esta zona. También se han desarrollado dispositivos para la exploración del colon.
Sin embargo, aclara que la existencia de esta tecnología no significa que la cápsula sustituya automáticamente a la colonoscopia. Cuando una persona tiene fuertes antecedentes familiares de cáncer colorrectal, ciertos factores de riesgo o existe la posibilidad de encontrar lesiones que requieran intervención, la colonoscopia sigue teniendo ventajas fundamentales.
Una de ellas es que durante una colonoscopia el especialista no sólo observa, sino que puede tomar biopsias y extirpar pólipos, lesiones que en algunos casos pueden evolucionar a cáncer. La cápsula, en cambio, permite la observación, pero no puede realizar biopsias ni extirpar lesiones.
Por esta razón, antes de realizar el procedimiento, el paciente debe saber que, dependiendo de los hallazgos encontrados, posteriormente puede ser necesario completar la evaluación con una colonoscopia u otro procedimiento endoscópico.
Alternativa para niños
Jiménez afirma que los beneficios de esta tecnología no se limitan a los adultos. Con el avance de la evidencia científica, el uso de la cápsula endoscópica se fue extendiendo progresivamente a la población pediátrica, convirtiéndose en una alternativa para estudiar determinadas enfermedades gastrointestinales durante la infancia.
Menciona que entre sus aplicaciones más relevantes está la evaluación de niños en quienes existe sospecha o diagnóstico de enfermedad de Crohn con afectación del intestino delgado. “Esta enfermedad inflamatoria puede comprometer diferentes segmentos del sistema digestivo y producir síntomas como dolor abdominal, diarrea persistente, anemia, alteraciones en marcadores inflamatorios e incluso dificultades de crecimiento”, anotó.
Cuando existe una alta sospecha clínica de enfermedad de Crohn y otros estudios, incluida la colonoscopia, no aportan una explicación suficiente, la evaluación del intestino delgado puede convertirse en una parte importante del proceso diagnóstico.
El dolor abdominal asociado a la diarrea también se encuentra entre los motivos por los que se puede considerar este procedimiento en determinados pacientes pediátricos, siempre previa evaluación médica adecuada. La incorporación de la inteligencia artificial (IA) abre ahora una nueva etapa para esta tecnología. Durante su recorrido por el aparato digestivo, estos dispositivos pueden generar una enorme cantidad de imágenes que posteriormente deben ser analizadas para localizar posibles alteraciones.
Anemia y enfermedad celiaca
Las posibilidades de utilizar la videocápsula siguen ampliándose. El sangrado gastrointestinal y la enfermedad de Crohn pueden ser parte de la investigación de pacientes con anemia cuya causa aún no se ha identificado, ciertas enfermedades relacionadas con la malabsorción intestinal y algunos síndromes hereditarios caracterizados por la aparición de pólipos.


