Millones de personas utilizan cada día escaleras mecánicas en centros comerciales, aeropuertos y estaciones de transporte sin prestar atención a un detalle clave para su seguridad: las ranuras que recorren la superficie de cada escalón. Lejos de ser un elemento decorativo, este diseño cumple una precisa función mecánica que evita atrapamientos y accidentes.
El mecanismo se activa en los extremos de la escalera, donde los escalones pasan de manera escalonada a una superficie plana antes de desaparecer debajo del piso. En ese punto, una placa metálica fija conocida como peine, dotada de dientes alineados, se engancha en las ranuras de cada escalón como si fueran dos piezas que encajan entre sí.
El peine evita atrapamientos
Como explica el sitio especializado Mental Floss, citando al ingeniero George R. Strakosch, autor de The Vertical Transportation Handbook, los escalones están ranurados “para que las personas que viajan con los dedos de los pies contra la contrahuella no arrastren las suaves suelas de sus zapatos entre los escalones mientras se enderezan”. Esta descripción explica por qué el diseño es crítico en el momento exacto en que el escalón cambia de forma.
Los dientes del peine encajan en las ranuras, levantando y retirando cualquier objeto pequeño que pueda quedar atrapado, como cordones de zapatos, bolsas de plástico o el borde de una sandalia. El medio Firstpost detalló que, sin este sistema, los zapatos blandos podrían ser aspirados por la maquinaria interna de la escalera, con el consiguiente riesgo de lesiones graves.
Diseño que reemplazó los pasos suaves
Las primeras escaleras mecánicas no disponían de este sistema. Según Mental Floss, los modelos originales tenían escalones completamente lisos, lo que creaba un problema conocido en el punto donde la escalera llegaba al suelo: los usuarios tenían que descender de lado para evitar que objetos quedaran atrapados en el hueco de arriba. La incorporación de las ranuras junto con la placa peine permitió solucionar este problema y permitir a los pasajeros descender por la parte delantera con mayor seguridad.
Las fuentes consultadas coinciden en que este sistema también cumple otras funciones complementarias:
- Drenaje de Líquidos: Las ranuras actúan como canales que evitan que el agua, barro o líquidos derramados se acumulen en la superficie del escalón, reduciendo el riesgo de resbalones en días de lluvia.
- Tracción mejorada: al mantener la superficie más seca, el calzado consigue un mayor agarre durante el recorrido.
- Tropiezos reducidos: el hueco entre los escalones evita que se formen espacios visibles al pasar de plano a escalonado.
- Guía visual: El contraste entre las ranuras y las líneas de demarcación amarillas ayuda a los usuarios a colocar los pies en el centro del escalón, alejados de los bordes laterales.
Sistemas de seguridad complementarios
El diseño de la ranura no funciona de forma aislada. Según especificaciones técnicas de fabricantes como Mitsubishi Electric, las escaleras modernas incorporan dispositivos de seguridad adicionales vinculados al funcionamiento del peine, entre ellos sensores que detienen automáticamente el mecanismo si detectan un objeto atrapado en el espacio entre el escalón y la placa, o si identifican un fallo en el nivel u orientación de un escalón.
Estos sistemas, combinados con el diseño ranurado de los escalones, buscan reducir los riesgos de accidentes en un dispositivo que transporta un volumen constante de pasajeros en espacios públicos de alto tránsito.


