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martes, octubre 13, 2026
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El inglés de nuestros hijos empieza mucho antes de lo que pensamos

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Por Enrique Fernández Malla

El país lleva tiempo hablando de cómo preparar a sus jóvenes para el mundo en el que vivirán. Los resultados de PISA 2025conocidos estos días, hablan de matemáticas, lectura y ciencias; En 2027 se hablará, por primera vez, del inglés de nuestros adolescentes. Sumamos a esa conversación una simple convicción: esta preparación comienza en los primeros años de vida.

Hoy el inglés abre puertas más grandes que un trabajo o una beca. Es el lenguaje de la ciencia, la tecnología y la inteligencia artificial. Esta ya no es una conversación sobre idiomas, sino sobre el futuro competitivo del país: el inglés es parte de la infraestructura del capital humano y, como toda infraestructura, se construye desde sus cimientos: la infancia.

El la ciencia lo confirma: los primeros años son una etapa privilegiada para adquirir idiomas; Los niños no estudian un idioma, lo absorben jugando, cantando, escuchando cuentos. Con una advertencia: comenzar temprano solo vale la pena si lo sostienes con intensidad, objetivos ambiciosos y medición.

PISA nos dice algo más. Sólo veintitrés de cada cien jóvenes dominicanos alcanzan el nivel básico de lectura. Si no entienden bien lo que leen en español, no esperemos que lo entiendan en otro idioma. La lectura es una habilidad única, en cualquier idioma; El niño que lee y razona bien por su cuenta aprende mucho más rápido lo segundo. El verdadero desafío no es sólo enseñar inglés, sino desarrollar la comprensión lectora y el pensamiento crítico que lo hacen posible. No habrá buen inglés sin buenos lectores, y ambos se siembran en el mismo año: el primero.

Los datos que el propio país reportado a la OCDE Muestran dónde se puede dar el siguiente salto. El inglés obligatorio comienza a los nueve años, cuando en la mitad de los países comienza a los siete años o antes. La meta a los quince es el nivel A2, uno de los más modestos de la tabla; Grecia y Uruguay apuntan a la B2. Todavía no existe una prueba estandarizada antes de la secundaria. Y a los profesores de secundaria se les pide el B2, cuando la mayoría de sistemas piden el C1. En resumen: empezamos tarde, apuntamos bajo, no medimos en el camino y pedimos a nuestros profesores menos que la mayoría. Nada de esto depende del bolsillo de las familias; Todo depende de las decisiones que el país esté en condiciones de tomar.

El niño que crece en un hogar con recursos suele aprender inglés desde pequeño; Quien crece en un hogar humilde lo encuentra tarde y en pequeñas dosis. El inglés, como tantos otros indicadores de mejora, depende demasiado de dónde naces y vives; Esta desigualdad no es hoy ni es sólo la lengua, sino que la lengua la refuerza. Llevar el inglés de calidad a los colegios públicos desde los primeros cursos es darle a cada familia, independientemente de su bolsillo o provincia, la misma llave de las mismas puertas.

Él Instituto Cultural Dominico Americano —el Dominiccomo lo llaman tantas familias, enseña inglés desde 1947. Sabemos que una institución que enseña inglés da aquí su opinión sobre el inglés; Por eso nos basamos en datos públicos de la OCDE, y lo que compartimos no es una oferta, sino un insumo para la conversación técnica que ya están teniendo el Ministerio de Educación y la comunidad docente. Nuestra experiencia sugiere una secuencia por etapas: en el Nivel Inicial, inglés a través de juegos e historias; en Primaria, leer y escribir en ambos idiomas al mismo tiempo; en secundaria, úsalo para aprender otras cosas; y al finalizar el Bachillerato, un nivel de salida -que el país debe definir- que permita estudiar, trabajar y competir en igualdad de condiciones. Para lograrlo se necesitan metas claras por etapa, apoyo sostenido a los docentes y perseverancia más allá de cualquier gobierno.

Costa Ricacon un desarrollo equiparable al nuestro, empieza a los siete años, mide a los once y hoy nos supera en PISA. El inglés de nuestros hijos no es un lujo: es una de las herencias más valiosas que podemos dejarles. Y el mejor momento para empezar es ahora, cuando son pequeños y el mundo entero cabe en su imaginación.

(El autor es director ejecutivo de ICDA y rector de UNICDA).

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