El economía dominicana Avanza a un ritmo de crecimiento del 4,5%, dato que confirma la resiliencia del aparato productivo y el dinamismo de sectores como el turismo, la construcción y los servicios. Sin embargo, detrás de este desempeño hay signos de desalineamiento macroeconómico que requieren una respuesta monetaria cada vez más precisa y coordinada.
La inflación supera el rango objetivo del 3%-5%, el peso se ha apreciado cerca del 7,5%, mientras se acerca un volumen extraordinario de vencimientos de instrumentos. Banco Central por unos RD$400,000 millones entre noviembre y marzo. A esto se suma la decisión del Ministerio de Hacienda de recomprar 1.600 millones de dólares en bonos con vencimiento en enero.
El panorama es complejo: la economía está creciendo, pero persisten los desequilibrios en los precios relativos y la política monetaria enfrenta uno de los escenarios más desafiantes de los últimos años.
Inflación anualizada a agosto se sitúa en el 5,13%. Si bien los subsidios al combustible y a la electricidad han contribuido a contener las presiones sobre los precios, la inflación se mantiene por encima del límite superior del rango meta, lo que demuestra que el proceso de convergencia hacia el objetivo aún no está plenamente consolidado.
En circunstancias normales, una inflación interna superior a la de los principales socios comerciales tiende a generar una apreciación del tipo de cambio real, si el tipo de cambio nominal no se ajusta en la misma proporción. Sin embargo, en esta ocasión el peso también se ha apreciado significativamente en términos nominales. Esta apreciación contribuye a contener la inflación importada, pero puede afectar la competitividad de los sectores transables, al encarecer relativamente las exportaciones y abaratar las importaciones.
Él tipo de cambioen lugar de reflejar exclusivamente las condiciones de equilibrio de la economía, está desempeñando un papel importante como amortiguador contra las presiones inflacionarias. Una dependencia excesiva de este mecanismo podría generar distorsiones si la apreciación no responde a fundamentos permanentes.
Entre noviembre y febrero se emitieron RD$400,000 millones en instrumentos del Banco Central. Este volumen extraordinario plantea dos riesgos simultáneos: si una parte importante se renueva a tipos elevados, el coste cuasifiscal aumenta; Si los vencimientos se renuevan parcialmente, la liquidez liberada podría generar presiones sobre la inflación y el tipo de cambio.
Por otro lado, la decisión del Ministerio de Finanzas de recomprar 1.600 millones de dólares en bonos con vencimiento en enero puede ayudar a reducir los riesgos de refinanciación en un entorno internacional de altos rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.
La coherencia macroeconómica sugiere una estrategia que combine prudencia monetaria y flexibilidad del tipo de cambio. Un ajuste gradual de la Tasa de Política MonetariaTeniendo en cuenta también la evolución de las tasas internacionales, podría contribuir a anclar las expectativas sin detener abruptamente el crédito y mantener un diferencial de tasas que contribuya a preservar el equilibrio externo.
A depreciación gradual del peso Ayudaría a reducir parte de la apreciación acumulada, mejoraría la competitividad de los sectores transables y evitaría que el tipo de cambio se convierta en el principal mecanismo de contención de la inflación.
La economía dominicana enfrenta un desafío simultáneo: inflación por encima del rango meta, apreciación del peso, aumento de los precios del petróleo y un volumen extraordinario de vencimientos de instrumentos del Banco Central.
El política monetaria Debe ajustarse con precisión, combinando una postura cambiaria consistente con las condiciones internas y externas, una mayor flexibilidad del tipo de cambio y una estrecha coordinación con el Tesoro.
El objetivo es preservar la estabilidad macroeconómica, evitar distorsiones y garantizar que el crecimiento del 4,5% se sostenga sobre fundamentos sólidos y no sobre desequilibrios acumulados.


