Parece que en algunos sectores chinos se ha ido arraigando un sentimiento de inferioridad y en lugar de buscar la cooperación en un entorno transparente de competencia y colaboración buscan la confrontación.
Ahora, para justificar cualquier acción con trasfondo comercial se alegan razones de “seguridad” o “amenazas” para que los países que reciben tecnología o insumos chinos les cierren sus puertas, como el reciente caso en RD. Algunos quieren que dos empresas privadas con capital estadounidense realicen nuevas inversiones en equipos para que descarten los de Huawei y otras tecnológicas por motivos geopolíticos ajenos. Al aumentar tus gastos lo único que te ofrecen es “facilidad de financiación”.
Un argumento recurrente es que las empresas tecnológicas chinas tienen una “puerta trasera” para dar información clasificada al Partido Comunista Chino. En otras ocasiones me he referido a una entrevista en CNN a un general norteamericano, hace unos años, que dirigía un centro de control de plataformas tecnológicas en ese país.
En su presentación afirmó que todas las empresas tecnológicas “tienen puertas traseras”. Entonces el periodista le preguntó inteligentemente cuál era la diferencia, a lo que respondió que Estados Unidos es una democracia y China no.
Supongo que fuera de cámara alguien le recordó lo de “wikileaks”, esa publicación de miles de correos electrónicos y grabaciones realizadas desde plataformas de inteligencia norteamericanas que incluían conversaciones con aliados de Estados Unidos como Angela Merkel, Sarkozy e incluso Obama, cuando aún era presidente.
Se sabe que existen fuerzas internas y externas que quisieran eliminar a China en RD, e incluso del mundo. Más allá de las especulaciones sobre el nuevo canciller y su conocida preferencia derechista, y, seguramente, hostil hacia China, recordemos que la política exterior la define el presidente y la ejecuta el canciller que recibe órdenes de Palacio. Desde 2020, el presidente ha confesado su preferencia por Estados Unidos pero ha mantenido relaciones que ambas partes califican de “buenas”. Ha recibido y agradecido 40 camiones de bomberos, 120 ambulancias, 105 locomotoras y 8 jeeps comando. Entre otros.
Ahora tenemos el tema de los aranceles al arroz acordados en el DR-CAFTA hace 20 años y que la RD está buscando una extensión y Washington le recuerda que hemos tenido 20 años para superar el problema. Con Estados Unidos las sonrisas pueden ir y venir pero sus intereses son sagrados. Por cierto, ahora hay aquí expertos chinos trabajando para mejorar la productividad y la eficiencia del cultivo de arroz.


