El capacidad de República Dominicana para sostener su transformación productiva y aumentar su competitividad dependerá, en gran medida, de las personas que sea capaz de formar.
Pero el desafío, advirtió Ligia Bonetti, presidenta ejecutiva del Grupo SID, va más allá de preparar técnicos con conocimientos específicos: requiere desarrollar profesionales con capacidad de aprender continuamente, criterio para tomar decisiones y disposición para actuar.
Bonetti participó del panel “Agronegocios y Comercio en el Desarrollo Nacional: ¿Cuáles son las Competencias Clave del Profesional Técnico y Gerencial que Necesitamos?”, junto a Mercedes Ramos, presidenta del Directorio de Grupo Ramos, en el marco del XXVIII Encuentro de Líderes del Sector Agropecuario.
Durante su intervención, abordó uno de los principales retos del sector productivo: la creciente distancia entre la velocidad a la que cambian las empresas y la capacidad de formar y adaptar el talento que necesitan.
Para Bonetti, las organizaciones ya no pueden centrarse únicamente en lo que una persona sabe en un momento determinado. El conocimiento técnico, señaló, tiene una vida útil cada vez más corta dada la velocidad del cambio.
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«Cada vez me interesa menos contratar sólo conocimiento. Me interesa contratar la capacidad de aprender, el criterio para decidir y la voluntad de actuar», afirmó.
El presidente ejecutivo del Grupo SID también destacó que algunas de las brechas más importantes que enfrenta el sector productivo no son exclusivamente técnicas. La concentración, la atención al detalle, la capacidad de establecer prioridades, la disciplina y la coherencia se han convertido en factores determinantes para el desempeño de las operaciones.
“Tenemos que recuperar el valor de hacer bien las pequeñas cosas”, dijo, refiriéndose a la importancia de estas capacidades en sectores como la agroindustria, la manufactura y las operaciones.
Bonetti también sostuvo que persiste una distancia importante entre teoría y práctica. Por ello, destacó la necesidad de ampliar modelos de formación dual, prácticas profesionales y experiencias que permitan una exposición temprana a la realidad del mundo laboral.
«El gran desafío no es sólo formar más gente, sino formar a la gente que realmente necesita el aparato productivo. La academia y las empresas no pueden trabajar a diferentes velocidades», afirmó.
En Grupo SID esta visión se traduce en una inversión sostenida en el desarrollo de sus empleados. Solo en 2025, la organización brindó más de 98 mil horas de capacitación en áreas que abarcan liderazgo, inteligencia artificial, sustentabilidad y conocimiento empresarial. En los últimos cinco años la inversión en capacitación y desarrollo ha superado los RD$395 millones.
Bonetti destacó que la capacitación debe entenderse como una inversión y no como un gasto, particularmente en un entorno donde las empresas no pueden controlar todos los cambios que impactan sus operaciones, pero sí pueden decidir cómo preparar a sus equipos para enfrentarlos.
«No necesitamos que todos lo sepan todo; necesitamos que todos entiendan cómo lo que hacen impacta al conjunto», afirmó.
Desde su perspectiva, entender la relación entre el campo, la industria, la operación, los costos y el consumidor es fundamental para tomar mejores decisiones y aumentar la productividad.
Bonetti llamó a fortalecer la colaboración entre empresas, academia y Estado para anticipar las competencias que demandará el mercado laboral y acercar la formación a la realidad laboral.
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